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miércoles, 23 de enero de 2019

PUYUHUAPI Y SUS ENCANTOS ...









Parque Natural Queulat y su Ventisquero colgante 

Como había escrito al final de mi última crónica, teníamos un día especialmente duro, habíamos planeado ir a subir al Mirador del Ventisquero Colgante en el Parque Nacional del Queulat. Salimos muy temprano desde nuestro Hostel Ventisquero, ya que el chófer del micro bus que nos llevo hasta la entrada del Parque Natural era a la vez el propietario de donde nos alojábamos, lo que nos hizo ser de los primeros en llegar al Parque Natural. 

Pagamos la correspondiente entrada de rigor, 5000 PCL, o lo que es lo mismo 6,50 €, y después de escuchar los consejos de los guarda parques, cruzamos el puente colgante que nos daba acceso para empezar la caminata, y empezamos a subir sin parar continuamente. 

La caída del témpano al vacio

La subida se las traía, no en vano ya avisaban de la dureza del trazado, y en algunos casos lo complicado del terreno, pues entre barrizales, arboles caídos, y riachuelos, la subida era de nivel alto.

Después de más de tres horas de sufrimiento, llegamos al Mirador, y el espectáculo era impresionante. Nos recuperamos del esfuerzo y nos quedamos contemplando el Glaciar, cuando de repente y sin avisar, nos sorprendió con un desprendimiento, efectuando una espectacular explosión al impactar el hielo en la parte inferior, levantando una polvareda blanca que nos dejo a todos sin palabras. No me dió tiempo a poder filmar el completo desarrollo de la caída del tempano, no estaba preparado, pero si pude dejar constancia de la nube y todavía el sonido de la explosión al impactar con el suelo.  Podéis ver los videos en el apartado de videos del viaje de este blog. Al rato de estar nosotros en el Mirador, llegó nuestra amiga del día anterior, Pamela que también nos había dicho que tenía programado lo mismo que nosotros, pero con otro tipo de transporte al parque, con lo que solo coincidimos en mirador por poco tiempo.



El Ventisquero Colgante desde el Lago de los Témpanos
Al rato iniciamos el descenso, íbamos justos de tiempo, quedaba aún ir a ver el Lago de los Témpanos, y desde allí poder contemplar otra visión del Ventisquero,  y a su vez, el nacimiento del Rio Ventisquero  que se forma al pie del valle por el desagüe del Lago de los Témpanos que recibe las aguas del glaciar. 

A las 14:30 horas, nos esperaba de nuevo el micro bus para llevarnos de  vuelta a Puyuhuapi. Muy cansando regresé al Hostel Ventisquero, y por la tarde me dediqué a hacer la siesta y descansar. Entrada la tarde/noche, de nuevo regresamos los tres  a nuestro bar preferido, y allí pudimos saborear una especialidad de la casa, el Pisco Sour con sabor a frutas de Calafate. Cenamos y ya teníamos organizado con el chófer del micro bus, donde iríamos al día siguiente.  No era otro lugar que a las Termas Ventisquero..., nos las habíamos ganado¡ 



Termas el Ventisquero
Al día siguiente y de acuerdo al plan trazado, nos fuimos a pasar el día de relax, reflexión y tranquilidad a las Termas, para recuperar las fuerzas que dejamos en el camino al Mirador del Ventisquero.

Disfrutamos de un esplendido dia de sol, y nos bañamos en las cuatro diferentes pozas de agua termal, que estaban situadas estratégicamente para que empezara uno a remojarse en 31º, después pasar a 34º, y otra a 37º, para terminar cociéndote en agua a 40º.

Cada vez que salías del agua caliente, tenías la posibilidad de bañarte en las aguas del Fiordo Queulat, que tenían una temperatura de 12º. Yo me bañé repetidamente en el Fiordo, creo que me he bañado más en el mar, que al estar fría estaba exquisita. Las pozas eran un suplicio, el agua estaba caliente y costaba aguantarla, y en la de 40º, habia que estar preparado mentalmente para aguantar la temperatura del agua.  No se podia estar mucho rato dentro del agua caliente, recomendaban estar unos 10 minutos máximo para que no hubiera riesgo para tu salud.


El baño en el Fiordo Queulat a 14º de temperatura el agua
Rojo como una gamba, pues no en vano el sol picaba de valiente, regresamos a media tarde al Hostel. En las Termas tenían un pequeño restaurante con especialidades de comida italiana, "solo pasta", y allí comimos.


La cena del día la conseguimos en nuestro bar preferido, donde también degustamos es Pisco Sour tradicional para poder decidir cual de los dos era el mejor. Por unanimidad se decidió que el mejor Pisco Sour era el de frutas de Calafate. Al día siguiente teníamos que estar a las 11:00 horas en a parada del autobus para continuar viaje, pero no disponíamos de billete, y era martes el único día en que pasaba entre las 10:00 y las 12:00 horas. No había horario fijo pues venía desde lejos y en la Carretera Austral hay muchas sorpresas e imprevistos que no garantizan horarios fijos.  







Esperando el bus que nunca paso...
Pero fué divertido, nosotros y otras doce personas esperábamos desde las 10:00 horas la llegada de este autobus semanal  para dirigirnos a Chaiten. Pasaron las dos horas, y al cabo de otros 45 minutos nos decidimos por ver que pasaba. Fuimos a la policia del pueblo a informarnos,  y sorpresa, nos dijeron que efectivamente el autobus había pasado por la carretera, pero que no se había detenido en el pueblo, por no se sabe que razón, con lo que allí nos quedamos tirados y tuvimos que regresar de nuevo al Hostel y quedarnos un día más. 


Esta vez, compramos billete para el día siguiente, con mucha suerte, pues solo habían cuatro a la venta y nosotros éramos tres. El bus salía puntualmente de Puyuhuapi a las 6 de la mañana, todavía de noche y allí estaríamos para continuar nuestro viaje...


Continuará...



lunes, 21 de enero de 2019

DE COYHAIQUE HACIA EL NORTE POR LA CARRETERA AUSTRAL NORTE...







Jose y Norberto en el bus, a punto de marcha
Nos habíamos tomado el día de descanso, pero al ir a comprar billetes de autobús para irnos hacía el norte por la Carretera Austral, nos dijeron que podíamos salir este mismo día a las 15:00 horas en dirección a Puyuhuapi, unos 270 Km al norte de Coyhaique, unas cuatro horas y media de viaje. 

El recorrido a esta hora por carretera y sin tener que estar pendiente del que conduce, es fantástico.  Los paisajes de la Patagonia chilena, no me cansaré de decirlo, son realmente excepcionales, para mi superan todo lo que yo conocía de otras partes. Realmente sentado en mi plaza del autobús, no sabía donde mirar y que fotografiar.  Las fotos que realice durante el trayecto, al ser hechas a través del cristal del vehículo, salen con reflejos y suciedad, pero no paraba de fotografiar y fotografiar. Tenéis en el archivo fotográfico del blog buena muestra de ello. 








Sin palabras
El chófer del bus viajaba con su familia, lo que hizo que tuviera que hacer una parada por sorpresa en un lugar llamado La Confluencia, pues su hijo tenía necesidad de utilizar los baños, y con esta escusa pudimos todos bajar a estirar las piernas. En este lugar se paran normalmente otros autobuses, con lo que a nuestra llegada había preparada la venta ambulante. Aquí en Chile, ahora que estamos más al norte, y no es tan exclusivo como la parte de la Patagonia sur, la gente se busca la vida, y te venden en la carretera, o cuando te paras con el coche cualquier cosa.  He visto hasta un señor vendiendo unas barbacoas solares a pie de carretera. Y las empanadas, las vendes en cualquier lugar. La gente  busca como ganarse la vida, pues a ellos también les resulta caro su país. En esta parada facultativa por necesidad del hijo del conductor, como no iba a ser menos, al bajar nos encontramos a unas señoras que nos vendieron por 1.000 PCL, lo que son 1,29 €, un kilo pesado de cerezas acabadas de coger del árbol, y que eran buenísimas. Casi en el trayecto entre foto y foto me las comí todas, y las que quedaron al día siguiente habían desaparecido. Que buenas que estaban...





Sin palabras, dos...
Al poco rato, 10 minutos aproximadamente, emprendimos de nuevo la ruta, Tanta belleza paisajista junta es difícil de retener en la memoria, suerte que tenemos las cámaras digitales que me graban los mejores momentos de este viaje irrepetible. Como os decía, el autobús seguía hacia Puyuhuapi, y lo que iba viendo me presagiaba un buen y ameno viaje. La película que pasaba por delante mio no me dejaba tiempo a distraerme. Es una maravilla¡¡








Sin palabras, tres...
Nos íbamos acercando al Parque Nacional Queulat, y los paisajes eran increíbles. El autobús hizo una parada en Puerto Cisnes, donde algunos pasajeros se apearon del mismo. Hasta este momento todo el viaje había transcurrido por una carretera asfaltada, normal como las conocemos nosotros, pero la Carretera Austral nº 7, no esta totalmente asfaltada. Ya os comente que cuando viajamos en nuestro coche de alquiler, la totalidad del recorrido efectuado durante cinco días, fue por carreteras de ripio. Solo unos kilómetros  antes de Coyhaique, la carretera esta asfaltada y saliendo de Coyhaique en dirección norte, lo esta también, salvo en algún pequeño tramo. A partir del cruce con  Puerto Cisnes la carretera se adentra en el Parque Nacional Queulat, que es de propiedad privada, pues el estado chileno se lo vendió a precio de saldo a un señor extranjero que no recuerdo su nombre, y que no permite que por sus tierras la carretera sea asfaltada. Esto es el comentario que me han hecho varias personas de estos lugares y que sufren el problema de la carretera para poderse desplazar. 






Llegando a Puyuhuapi después de pasar por el Queulat
Realmente el recorrido por dentro del Parque Nacional del Queulat es excepcional, no por sus vistas, que también, pero es realmente excepcional el poder conducir un autobús de pasajeros de las dimensiones del nuestro y que a cada curva tenga que hacer maniobras porque no gira, y todo el Parque es una curva constante. Es una "paella" detrás de otra "paella", vaya como la Rabassada de Barcelona, pero  mucho más bonito. La carretera a veces se estrecha tanto que no pasan dos coches a la vez, y en una de esas curvas, casi nos choca otro mini bus que venía embalado, y de sorpresa se encontró con el nuestro haciendo la maniobra para girar. Tardamos más de una hora, larga en hacer el recorrido de bajada, pues en dirección norte, en el Parque Nacional se baja, y yo me pregunto, como será la subida con unos de estos bichos? Yo no lo experimentaré, pues la entrada del Parque Nacional Queulat, está en la parte baja, junto al Fiordo Queulat,  que es donde también desemboca el Río Uspallante, y otros, pues de ríos y saltos de agua no faltan. La Carretera Austral nº 7, bordea todo el fiordo del Queulat, y el fiordo termina creando una bahía donde se encuentra Puyuhuapi. 





La playa que se forma en la Bahía de Puyuhuapi
Allí llegamos pasada buena tarde, pero todavía con sol. Fuimos a encontrar nuestro alojamiento que estaba a tocar de la parada del bus y del centro del pueblo, pues todo es centro, de lo pequeño que es el pueblo, y una vez aposentados en el Hospedaje Ventisquero, salimos a dar una vuelta y a tomar una cervecita. Paseando por el puerto, vimos una bella muchacha sola, sentada en un banco, y nuestro experto en estas lides, el Sr. Norberto, se acerco a ella a darle conversación, y encontramos a Pamela, una maestra chilena de pre-escolar, y psicóloga que viaja sola y quiere conocer el sur de país, que nos confeso que hay una gran cantidad de chilenos que jamás estarán aquí, porque todo vale el doble que en el norte. Nos hicimos unas graciosas fotos, pues ella nos pidió repetir unas que anteriormente le habían hecho y que no le gustaban en el panel de Puyuhuapi. No sería simpático el fotógrafo anterior, y por nos eso escogió a nosotros para dejar la instantánea para la posterioridad,  y terminamos los cuatro en el bar del pueblo tomando cerveza y  pisco saur, y comiendo hasta media noche, contándonos historias de la vida y experiencias de nuestro viaje y del suyo, y riéndonos a carcajada suelta. Quizá nos hicieron efecto las bebidas que tomamos, yo no me acuerdo...



Pamela y sus chicos...






Al día siguiente teníamos todos preparada una excursión de alto nivel, y había que ir a a dormir, pues nos esperaba la subida al Ventisquero Colgante del Parque Nacional Queulat, más de dos horas de dura subida para llegar al Mirador del Ventisquero, pero esto ya os lo contaré en otro rato.




Bienvenida a Puyuhuapi



Continuará...


Atardecer en Puyuhuapi



domingo, 20 de enero de 2019

HACIA COYHAIQUE PARA DEVOLVER EL COCHE DE ALQUILER, QUINTA Y ULTIMA ETAPA POR LA CARRETERA AUSTRAL...

De camino a Coyhaique
Y como os comentaba al final del último capítulo de este viaje, nos despedimos de Rosa, la que más manda según su hermana Larisa Viviana, a pie de la puerta de la Hostería Huemules. Con el súper desayuno entre pecho y espalda, salimos rápidos y veloces, dirección a Coyhaique, donde teníamos que llegar antes de las 19;00 horas de este viernes, ya que así habíamos pactado en el contrato de alquiler del vehículo. Según nuestro navegador, llegaríamos con tres horas de tiempo antes, pero los imprevistos no están calculados en el GPS. Y como siempre pasa con la ley de Murphy, esta vez no estuvimos exentos de suspense para poder llegar a la hora.

Desde Puerto Guadal a Coyhaique, hay por carretera de ripio, 384 Km., o lo que es igual a 5 horas largas de conducir, porque no es aconsejable pasar de 50 km/hora, y el coche nos daba gasolina solo para los próximos 115 Km.  Teníamos que repostar y como no hay gasolineras en esta carretera teníamos localizada una en Puerto Tranquilo, que es la misma que utilizamos en la ida, a la que llegábamos justitos. Todo estaba planificado y nosotros íbamos haciendo nuestro camino de vuelta tranquilamente.



Nuestra amiga la gasolinera en obras...
Al cabo de un buen rato, llegamos a Puerto Tranquilo, y aquí saltó la sorpresa del día. La gasolinera, la única en muchos kilómetros a la redonda estaba de reparaciones y le estaban cambiando los surtidores a más modernos, con lo que no nos daban servicio hasta las 18:00 horas. Estábamos perdidos, no llegábamos ni si el coche volara¡

En estos casos, siempre el sexto sentido aparece, y la necesidad te agudiza la inteligencia, y pensamos...






Llegando a comprar gasolina de estraperlo
...estábamos en Puerto Tranquilo, un puerto con embarcaciones, y les preguntamos a los empleados de la gasolinera, si sabrían de alguien que nos quisiera vender gasolina, o si conocían alguien que tuviera almacenada. La respuesta fue negativa, nos dijeron que esto es muy difícil y que si alguien tiene, la tiene para el, no para venderla a extraños. Pero siempre hay alguien que escucha las conversaciones de los otros, y esta vez nos fue bien. Como a los empleados les habíamos explicado el problema que teníamos para llegar a la hora de devolver el coche,  este buen hombre con la "oreja tiesa", nos ayudo. Nos dijo, que fuéramos al cruce de la carretera con Puerto Murtra, que estaba a unos 35 Km de distancia de allí, y encontraríamos un Hostal, y que preguntáramos, seguramente nos venderían gasolina a precio más caro. 





Hotel rodante de www.rotel.de
El problema estaba en que si no nos la vendían, no teníamos suficiente gasolina para volver a la gasolinera de nuevo, pero nos arriesgamos, y nos salió bien. En el Hostal, una señora con cara de pocos amigos, primero nos dijo que no, que no vendía gasolina, y de nuevo le contamos la historia del coche de alquiler, y al final, con mal gesto nos dijo, ...les vendo 25 litros, pero no más, que como me han dicho que la gasolinera esta cerrada, vendrán más gentes a comprarme y tengo poca. Le preguntamos a que precio nos vendía el litro, y sin cambiar de cara, nos soltó el precio un 40% más cara que la del surtidor. No nos quedó más remedio que aceptar, cargar y pagar. Y así fue como pudimos continuar viaje. Pasamos por lugares increíbles, el sol nos lucía a ratos, y otros la lluvia nos acompañaba, y en la carretera nos cruzamos con un hotel rodante alemán de la compañía Rotel. Por si os interesa organizan viajes en estos artefactos por todo el mundo. Esta es su web: www.rotel.de. Esta gente nos trajo a la cabeza lo que hubiera podido ser nuestro viaje, si no hubiera sido por la estafada que nos colaron los desaprensivos argentinos que nos embaucaron, y que han tenido la barra de enviarme un e-mail, solicitándome que retire lo que he escrito de ellos, y que no me autorizaban a utilizar sus nombres y el nombre de sus páginas web, bajo amenaza de que tomarían medidas legales contra mi. Menos mal que nosotros en Bahia Blanca, fuimos a la policía a denunciar lo que nos había ocurrido, y posteriormente a la fiscalía, y nos dejaron claros cuales eran nuestros derechos delante de lo que consideraron ellos,  una estafa y una actividad turística ilegal. Al e-mail que recibí, le contesté con la respuesta oficial que la policía y la fiscalia me sugería hiciéramos ante los hechos que les relatamos. Y hasta hoy, no hemos vuelto a tener noticia de ellos, y que por muchos años sea así, esperando no vuelvan a engañar a más gente como nosotros.




Cortes en la carretera Austral alternativos
Entre un pito y una flauta, habíamos perdido mas de dos horas, y la cosa empezaba a complicarse. Para más "inri" esta carretera está en obras antes de llegar a Coyhaique, esta cortada unas horas, y otras hay paso alternativo, y como no podía ser de otra manera, a nosotros nos toco tener que esperar, más o menos media hora parados. Total que no llegábamos a las 19:00 horas y tuvimos que llamar para avisar si nos esperaban, y una chica amable nos dijo que ellos cerraban la oficina a las 19:30 horas, y que nos esperaba hasta esta hora. Nos toco correr, y al final llegamos justo a esta hora, las 19:30 horas, y como no hay mal que por bien no venga, la revisión del coche la hizo muy deprisa, pues tenía que irse, y no se entero de una rascada que nos dieron en la parte trasera y rueda de recambio,  el primer día mientras estaba aparcado delante de nuestro Hostel, y que a la mañana cuando nos íbamos encontramos por sorpresa al ver en el suelo un espejo de otro coche. 



La Catedral de Coyhaique
De nuevo fuimos a dormir al mismo lugar que anteriormente utilizamos, pues lo habíamos dejado reservado al marchar, con lo que teníamos el dormir asegurado.

El día siguiente nos lo tomamos de descanso, y paseamos por el pueblo, y compramos billetes de autobús para nuestro próximo trayecto, que contare en otra ocasión.

Continuará...



viernes, 18 de enero de 2019

SUBIENDO DEL SUR, VILLA O'HIGGINS, HACIA EL NORTE, PUERTO GUADAL, CUARTA ETAPA DE LA CARRETERA AUSTRAL CHILENA...

Camino a Puerto Río Bravo
Ya reposados y tranquilos, habiendo entregado la llave de nuestra Cabaña, y habiendo llegado a lo más al sur que se podía por la Carretera Austral, que esta era nuestra meta, nos disponíamos a deshacer el camino que habíamos hecho de bajada para poder de nuevo continuar viaje hacía el norte.

Salimos temprano ya que teníamos que coger el transbordador del Fiordo Mitchell, que nos tenía que llevar nuevamente de Puerto Río Bravo a Puerto Yungay. Este salía a las once de la mañana puntualmente y sabíamos de la dificultad que se añade que en el barco solo caben doce coches.



El Ejercito chileno en la cola para embarcar
Teníamos por delante mas de una hora y media de viaje para llegar a Puerto Río Bravo, y por la Carretera Austral el tráfico no existe, aunque fuimos adelantados por varios camiones del ejercito chileno que hacían la misma ruta que nosotros, y pensamos que si han de cargar a ellos antes por llegar primero que nosotros, más lo que habrían quedado del viaje anterior, nos podíamos quedar para el viaje de la tarde, y esto complicaría y mucho nuestra entrega del coche de alquiler pactada para el viernes.

Llegamos casi una hora antes a la cola embarque, y como presumíamos, habían más coches que los que nos adelantaron y hasta una máquina agrícola en cola, que sumados al ejercito, estaba claro que nos quedábamos.



Vacas y bueyes no faltan en el camino
Pero, pareció que nuestras oraciones fueron oídas, y al momento de embarcar entramos los penúltimos, pues se quedaron para el otro viaje la maquinaría agrícola y los tres camiones del ejercito. Que pasó? La curiosidad me hizo subir al puente donde de nuevo salude al capitán de la nave, y le pregunte: Como es qué se han quedado los camiones y la maquinaría? Respuesta: Aquí siempre tienen preferencia los coches que llevan pasajeros, los vehículos grandes y maquinas tienen que ceder su turno. Esto funciona así¡. Pensé que si esto me hubiera sucedido en mi tierra, veríamos si el ejercito se hubiera quedado esperando cuatro horas hasta las tres de la tarde, y el chófer de la máquina hubiera hecho lo mismo? Bueno la realidad fue que nosotros pasamos el charco y continuamos "del tiro", como dicen aquí, en dirección norte. Íbamos más rápidos que de bajada, no en vano el camino lo habíamos hecho y ya no nos parábamos para hacer fotos, o contemplar los paisajes, aunque tampoco venía de gusto pues para variar, llovía y hacía frío. 




Esto pasa por correr donde no se debe

No se podía correr, la carretera es de tierra, "ripio" para los locales, y así fue que al salir de una curva, nos encontramos de cara con un coche de estos que aquí hay tantos, un Toyota "pikcup" de color rojo que se había salido de la carretera y estaba clavado de morro dentro de un agujero lateral de la carretera. No había nadie dentro, pero parecía que acababa de pasar. Nos paramos por primera vez en el día, vimos, fotografiamos, y nos fuimos. 






Rayito de Sol, nuestro restaurante preferido
De nuevo llegamos a Cochrane para la hora de comer, y de nuevo visitamos nuestro restaurante preferido, el de la Comida al Paso, el Rayito de Sol, donde otra vez la señora propietaria nos deleitó con un menú de la casa estupendo, con su sopa calentita, y un asado de carne para chuparse los dedos. Queríamos comer salmón, aquel que nos enseño la otra vez que estuvimos, aquel salmón gigante con el que me fotografíe, pero ya no quedaba ni la espina nos dijo...

De nuevo en la ruta, dejamos atrás Cochrane, y nos encontramos de nuevo con la confluencia de los ríos Baker y Neff, nos paramos ya que la visión del lugar era diferente a la vez anterior. Tres minutos, cuatro fotos y de nuevo volando hacia Puerto Guadal. Volvimos a ver el Lago Negro, el desagüe del Lago General Carrera, el Lago Bertrand, y nos dimos de frente con el desvío a Puerto Guadal.




El embarcadero de Puerto Guadal
No teníamos alojamiento reservado, y al llegar dimos una vuelta para tomar toma de contacto con la realidad del pueblo, y preguntamos en dos o tres sitios, unos estaban ocupados, otros eran caros, y por aquello de tener suerte, de repente en una calle sin salida, y al final de ella, encontramos la Hostería Huemules, donde una señora amable y simpática nos abrió la puerta y nos pregunto si buscábamos donde dormir, y lógico la respuesta fue SI, y nos dijo, Bienvenidos, serán ustedes nuestros únicos huéspedes hoy, no esperamos a nadie más, estarán solos....  Ante tal ofrecimiento, y regateando el precio, nos quedamos. 



Por esta puerta apareció LarisaViviana



Que suerte tuvimos, pues como estábamos solos, la señora se dedicó a mimarnos. Yo iba un tanto acatarrado, y me preparó un té caliente. A mis compañeros Jose y Norberto, les trajo un plato de cerezas buenísimas, nos preparó unos pastelitos y les sirvió unas cervezas. La señora en cuestión se llamaba Larisa Viviana, y nos contó la historia de que el local donde han instalado la Hostería era de su suegro, y que hacía 15 años que estaba cerrado. Han mantenido la estructura y lo han decorado con pinturas murales hechas por sus hijos que son todos medio artistas, y que hacen que el local tenga su encanto. Las habitaciones las han adaptado a nuestro tiempo, y también decoradas con las paredes pintadas de colores fuertes, pero muy bien combinados, y en los baños, han forrado las paredes con papel de revistas antiguas que han protegido con una pintura transparente plástica. Total que yo les definí que tenían una Hostería con encanto y vintage.  




Nuestro desayuno que nos preparó Rosa 




Al rato apareció otra señora, y nos la presento, como la que manda, y se llama Rosa. Era su hermana, y hablando con ella, resulto decirnos también que el local era de su suegro, y no lo entendíamos. Como puede ser de su suegro, si Larisa también nos dijo que era de su suegro? Pues resulto fácil, dos hermanas, casadas con dos hermanos, por tanto compartían suegro. 

A la mañana siguiente, la señora Rosa nos preparó el desayuno, estupendo desayuno por cierto, y nos despedimos de ella, su hermana tiene por las mañanas otro trabajo, y les deseamos lo mejor, ya que nos habían atendido como reyes. De nuevo cogimos el coche y salimos hacia otro lugar, que es lo contaré en otra ocasión.

Y por hoy hasta aquí, continuará.......




   

     

jueves, 17 de enero de 2019

CARRETERA AUSTRAL, TERCERA ETAPA HASTA VILLA O'HIGGINS...

Caleta Tortel
Con nuestro coche de alquiler que se comportaba como un jabato, y soportaba todos las irregularidades de la carretera, que no hace falta contar en una carretera totalmente de ripio, salimos raudos y veloces desde Caleta Tortel,  hacia puerto Yungay paso previo para poder llegar a Villa O'Hiiggins. En Puerto Yungay había que coger el transbordador que salía a las 11:00 de la mañana, pues ya se nos había escapado por no levantarnos antes el des las 09:00 horas. Este día al contrario de otros, se nos pegaron las sabanas, y entre levantarse tarde, y tomar el excelente desayuno que nos prepara la Sra. Mary, corríamos el riesgo de quedarnos en tierra. El transbordador es de tamaño reducido, y solo en él caben 12 coches, y únicamente durante el día solo hay 3 trayectos de ida y vuelta.



Cafetería "El Peregrino-"
Por la carretera, no nos adelantaron coches, pero al llegar a la fila, vimos que no tendríamos problema, no había nadie, y al rato llego una moto, y posteriormente algunos coches. Llegamos con una hora de antelación, y esto me permitió entrar en el bar del puerto, en el que un cartel decía: ¡BIENVENIDOS¡ CAFETERIA "El Peregrino." Atendidos por su propios dueños. Pto. Yungay Ruta 7. Patagonia Chilena. 








Puerto Yungay

La descripción del letrerito, me llamó la atención y entre a tomarme con Norberto un chocolate caliente, pues en la espera, afuera hacía una seria "rasca" al borde del Fiordo Mitchell. Me encontré con un bar especial, tenía de todo, incluso artesanía popular hecha por la Sra. Ines, así me dijo que llamaba la propietaria y que hacia 27 años que se habian desplazado allá para comprar sus tierras, y entable conversación con ella, aunque la señora muchas ganas de hablar no tenía. Me pregunto de donde venía, y lógicamente conocía España, y también Barcelona, pero mantenía cierta distancia, quizá el  hecho de ser la única pobladora de Puerto Yungay, según ella me explico, le cambio el humor y la transformo en una persona tanto esquiva. Cuando le pregunte si el invierno era muy duro en este lugar, su respuesta fue directa, ...hace frío. Le pregunte: que temperatura hacía en invierno?, vista la que hace ahora en verano, y respondió: ...no nos importa la temperatura, no tenemos termómetro, y si tenemos frío ponemos leña en la estufa y nos calentamos.  Aquí acabo la conversación, se dejo hacer una foto, aunque graciosamente me dijo que para dejarse fotografiar, cobraba 100.000 PCL. Pagamos lo consumido, y a buen precio, no en vano era el único bar en muchos kilómetros a la redonda, y nos despedimos de ella, hasta la vista.



Llegando a Puerto Río Bravo


En el puerto ya estaba la embarcación, y nos dispusimos a embarcar, y zarpamos puntualmente. En 45 minutos estábamos al otro lado del Fiordo Mitchell, llegando a Puerto Rio Bravo. Como no era muy tarde, y teníamos tiempo, a 7 Km de distancia de Rio Bravo, encontramos el desvío que según dice, lleva al Ventisquero Jorge Montt, pero a día de hoy esta carretera queda cortada bruscamente sobre la vista inferior del Río Pascua, hasta donde llegamos y pudimos contemplar el corte y altura en que quedo el proyecto de carretera sin puente. En el apartado de vídeos encontraréis estas vistas impresionantes.








Final de la Carretera al Ventisquero Jorge Montt
Una vez visto desde arriba el Río Pascua, desistimos del camino y volvimos sobre nuestros pasos y regresamos al cruce con la Ruta Austral nº 7, nos quedaban 103 km para llegar a destino y nuestro GPS nos daba 5 horas para llegar. No se equivoco de mucho, tardamos casi 5 horas con paradas, fotos y miradores, pero al fin llegamos a nuestra Cabaña Patagonica, previo el llenado del deposito de gasolina que estaba a las últimas.

Nos esperaban, y nos abrieron la cabaña, y previo las explicaciones de rigor, salimos a comer/merendar/cenar, todo en uno, pues durante el viaje no encontramos nada que nos pudiera servir para poder dar un mordisco. Toda la ruta era por carretera, montañas, lagos y vistas a granel, a cual más bonita.





Navegando hacia Candelario Mancilla
Al día siguiente, Norberto y yo habíamos contratado una navegación de todo el día por el Lago O'Higgins partiendo Bahía Bahamondez, lugar donde hay el cartel en el se el fin de la Carretera Austral e indica que su recorrido es de 1.247 Km.  Nos recogieron en un autobús, y nos trasladaron al embarcadero, partiendo desde allí hacia Candelario Mancilla. En este lugar, solo un morador vive, aparte del correspondiente puesto fronterizo de los Carabineros Chilenos, ya que desde aquí es posible ir a pie hasta Argentina, llegando al Lago del Desierto, y posteriormente se puede llegar al El Chalten, donde estuvimos y vimos el emblemático Fitz Roy.




Candelario Mancilla
De Candelario Mancilla, el barco tomo dirección hacia el Glaciar O'Higgins o Ventisquero Grande como lo conocen los lugareños, es uno de los cuatro mayores glaciares de la Patagonia. Tiene una superficie de hielo de 754 Km. cuadrados y un largo de 38 Km. desde el Volcán Lautaro hasta su frente terminal en el Lago O'Higgins. Su altura es espectacular. Tienen un ancho de 3 Km. y sus paredes se elevan sobre los 80 metros. El Lago O'Higgins es uno de los mayores lagos de la Patagonia, con 1.049 Km. de superficie compartida con Argentina, donde recibe el nombre de San Martín. Es uno de los lagos más irregulares de la Patagonia con ocho grandes brazos y es el más profundo de América con 836 metros de profundidad-




Glaciar O'Higgins
Cuando llegamos al Glaciar, después de más de cuatro horas por el lago, el barco nos deleito con diversos pases por el frontal, y por el lateral, y parándose para que pudiésemos contemplarlo tranquilamente durante más de una hora. En este entretiempo, bajaron dos tripulantes una lancha  con un fuera borda a buscar unos trozos de hielo del glaciar,  que serían posteriormente rotos en cubitos de hielo, y servidos con un whisky delante del glaciar.




El barco de proa contra un Iceberg
 Una vez el whisky se acabo, y pasó el tiempo de contemplación, la barca nos llevo a ver los grandes icebergs que se desprenden del Glaciar Chico, que está al lado izquierdo del O'Higgins. Impresiona ver estas moles de hielo, y en una de ellas el capitán de la embarcación se acercó hasta tocarla con la proa para que los pasajeros pudiéramos con nuestras manos acariciar el helado hielo glaciar. 

Ya de vuelta con el viento de cola a favor, el barco iba a toda maquina, haciendo un slalom entre iceberg, hasta que en el cruce de uno de sus brazos el viento cambió al contrario, y la barca fue a contra viento y saltando el oleaje que se creaba en el lago. Total que de nuevo nos encontramos en Candelario Mancilla, allí cargó pasaje, y salió hacia el final de la excursión en Bahía Bahamondez.





Cartel anuncio final Carretera Austral 
Fueron en total trece horas en el lago, y llegamos tocadas las nueve de la noche a nuestra cabaña. El día fue estupendo, tanto atmosfericamente, como de experiencias vividas. Era caro el viaje, pero al final quedamos satisfechos, no me arrepiento de haber vuelto ir a ver de nuevo un glaciar, pues durante el viaje, los paisajes iban cambiando continuamente, y como he explicado otras veces, al final no sabes donde mirar. Montañas, nieves perpetuas, ríos, saltos de agua, glaciares, la vista en la lejanía del Fitz Roy totalmente despejado, del Cerro Torres, etc,. etc., todo un espectáculo inigualable, y encima con Whisky y cubitos naturales del glaciar O'Higgins.

Y al día siguiente teníamos que volver de nuevo hacía Coyhaique, ya que nos habíamos comprometido a devolver el coche el viernes antes del cierre de la oficina del renta car. Llegaríamos a tiempo?

Esto os lo contaré en otro episodio...

Continuará...
















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