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jueves, 17 de enero de 2019

CARRETERA AUSTRAL, TERCERA ETAPA HASTA VILLA O'HIGGINS...

Caleta Tortel
Con nuestro coche de alquiler que se comportaba como un jabato, y soportaba todos las irregularidades de la carretera, que no hace falta contar en una carretera totalmente de ripio, salimos raudos y veloces desde Caleta Tortel,  hacia puerto Yungay paso previo para poder llegar a Villa O'Hiiggins. En Puerto Yungay había que coger el transbordador que salía a las 11:00 de la mañana, pues ya se nos había escapado por no levantarnos antes el des las 09:00 horas. Este día al contrario de otros, se nos pegaron las sabanas, y entre levantarse tarde, y tomar el excelente desayuno que nos prepara la Sra. Mary, corríamos el riesgo de quedarnos en tierra. El transbordador es de tamaño reducido, y solo en él caben 12 coches, y únicamente durante el día solo hay 3 trayectos de ida y vuelta.



Cafetería "El Peregrino-"
Por la carretera, no nos adelantaron coches, pero al llegar a la fila, vimos que no tendríamos problema, no había nadie, y al rato llego una moto, y posteriormente algunos coches. Llegamos con una hora de antelación, y esto me permitió entrar en el bar del puerto, en el que un cartel decía: ¡BIENVENIDOS¡ CAFETERIA "El Peregrino." Atendidos por su propios dueños. Pto. Yungay Ruta 7. Patagonia Chilena. 








Puerto Yungay

La descripción del letrerito, me llamó la atención y entre a tomarme con Norberto un chocolate caliente, pues en la espera, afuera hacía una seria "rasca" al borde del Fiordo Mitchell. Me encontré con un bar especial, tenía de todo, incluso artesanía popular hecha por la Sra. Ines, así me dijo que llamaba la propietaria y que hacia 27 años que se habian desplazado allá para comprar sus tierras, y entable conversación con ella, aunque la señora muchas ganas de hablar no tenía. Me pregunto de donde venía, y lógicamente conocía España, y también Barcelona, pero mantenía cierta distancia, quizá el  hecho de ser la única pobladora de Puerto Yungay, según ella me explico, le cambio el humor y la transformo en una persona tanto esquiva. Cuando le pregunte si el invierno era muy duro en este lugar, su respuesta fue directa, ...hace frío. Le pregunte: que temperatura hacía en invierno?, vista la que hace ahora en verano, y respondió: ...no nos importa la temperatura, no tenemos termómetro, y si tenemos frío ponemos leña en la estufa y nos calentamos.  Aquí acabo la conversación, se dejo hacer una foto, aunque graciosamente me dijo que para dejarse fotografiar, cobraba 100.000 PCL. Pagamos lo consumido, y a buen precio, no en vano era el único bar en muchos kilómetros a la redonda, y nos despedimos de ella, hasta la vista.



Llegando a Puerto Río Bravo


En el puerto ya estaba la embarcación, y nos dispusimos a embarcar, y zarpamos puntualmente. En 45 minutos estábamos al otro lado del Fiordo Mitchell, llegando a Puerto Rio Bravo. Como no era muy tarde, y teníamos tiempo, a 7 Km de distancia de Rio Bravo, encontramos el desvío que según dice, lleva al Ventisquero Jorge Montt, pero a día de hoy esta carretera queda cortada bruscamente sobre la vista inferior del Río Pascua, hasta donde llegamos y pudimos contemplar el corte y altura en que quedo el proyecto de carretera sin puente. En el apartado de vídeos encontraréis estas vistas impresionantes.








Final de la Carretera al Ventisquero Jorge Montt
Una vez visto desde arriba el Río Pascua, desistimos del camino y volvimos sobre nuestros pasos y regresamos al cruce con la Ruta Austral nº 7, nos quedaban 103 km para llegar a destino y nuestro GPS nos daba 5 horas para llegar. No se equivoco de mucho, tardamos casi 5 horas con paradas, fotos y miradores, pero al fin llegamos a nuestra Cabaña Patagonica, previo el llenado del deposito de gasolina que estaba a las últimas.

Nos esperaban, y nos abrieron la cabaña, y previo las explicaciones de rigor, salimos a comer/merendar/cenar, todo en uno, pues durante el viaje no encontramos nada que nos pudiera servir para poder dar un mordisco. Toda la ruta era por carretera, montañas, lagos y vistas a granel, a cual más bonita.





Navegando hacia Candelario Mancilla
Al día siguiente, Norberto y yo habíamos contratado una navegación de todo el día por el Lago O'Higgins partiendo Bahía Bahamondez, lugar donde hay el cartel en el se el fin de la Carretera Austral e indica que su recorrido es de 1.247 Km.  Nos recogieron en un autobús, y nos trasladaron al embarcadero, partiendo desde allí hacia Candelario Mancilla. En este lugar, solo un morador vive, aparte del correspondiente puesto fronterizo de los Carabineros Chilenos, ya que desde aquí es posible ir a pie hasta Argentina, llegando al Lago del Desierto, y posteriormente se puede llegar al El Chalten, donde estuvimos y vimos el emblemático Fitz Roy.




Candelario Mancilla
De Candelario Mancilla, el barco tomo dirección hacia el Glaciar O'Higgins o Ventisquero Grande como lo conocen los lugareños, es uno de los cuatro mayores glaciares de la Patagonia. Tiene una superficie de hielo de 754 Km. cuadrados y un largo de 38 Km. desde el Volcán Lautaro hasta su frente terminal en el Lago O'Higgins. Su altura es espectacular. Tienen un ancho de 3 Km. y sus paredes se elevan sobre los 80 metros. El Lago O'Higgins es uno de los mayores lagos de la Patagonia, con 1.049 Km. de superficie compartida con Argentina, donde recibe el nombre de San Martín. Es uno de los lagos más irregulares de la Patagonia con ocho grandes brazos y es el más profundo de América con 836 metros de profundidad-




Glaciar O'Higgins
Cuando llegamos al Glaciar, después de más de cuatro horas por el lago, el barco nos deleito con diversos pases por el frontal, y por el lateral, y parándose para que pudiésemos contemplarlo tranquilamente durante más de una hora. En este entretiempo, bajaron dos tripulantes una lancha  con un fuera borda a buscar unos trozos de hielo del glaciar,  que serían posteriormente rotos en cubitos de hielo, y servidos con un whisky delante del glaciar.




El barco de proa contra un Iceberg
 Una vez el whisky se acabo, y pasó el tiempo de contemplación, la barca nos llevo a ver los grandes icebergs que se desprenden del Glaciar Chico, que está al lado izquierdo del O'Higgins. Impresiona ver estas moles de hielo, y en una de ellas el capitán de la embarcación se acercó hasta tocarla con la proa para que los pasajeros pudiéramos con nuestras manos acariciar el helado hielo glaciar. 

Ya de vuelta con el viento de cola a favor, el barco iba a toda maquina, haciendo un slalom entre iceberg, hasta que en el cruce de uno de sus brazos el viento cambió al contrario, y la barca fue a contra viento y saltando el oleaje que se creaba en el lago. Total que de nuevo nos encontramos en Candelario Mancilla, allí cargó pasaje, y salió hacia el final de la excursión en Bahía Bahamondez.





Cartel anuncio final Carretera Austral 
Fueron en total trece horas en el lago, y llegamos tocadas las nueve de la noche a nuestra cabaña. El día fue estupendo, tanto atmosfericamente, como de experiencias vividas. Era caro el viaje, pero al final quedamos satisfechos, no me arrepiento de haber vuelto ir a ver de nuevo un glaciar, pues durante el viaje, los paisajes iban cambiando continuamente, y como he explicado otras veces, al final no sabes donde mirar. Montañas, nieves perpetuas, ríos, saltos de agua, glaciares, la vista en la lejanía del Fitz Roy totalmente despejado, del Cerro Torres, etc,. etc., todo un espectáculo inigualable, y encima con Whisky y cubitos naturales del glaciar O'Higgins.

Y al día siguiente teníamos que volver de nuevo hacía Coyhaique, ya que nos habíamos comprometido a devolver el coche el viernes antes del cierre de la oficina del renta car. Llegaríamos a tiempo?

Esto os lo contaré en otro episodio...

Continuará...
















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martes, 15 de enero de 2019

SEGUIMOS POR LA CARRETERA AUSTRAL, SEGUNDA ETAPA...

Capilla de Mármol
Nos levantamos el lunes día 7 de enero, como cada día temprano, y esta vez aún más, teníamos que estar a las 09:00 horas en el embarcadero de Puerto Tranquilo. Allí nos esperaban la gente de Explorasur, para ponernos el chaleco salvavidas, y una capa de plástico para no mojarnos. El día amaneció gris y medio amenazante de lluvia, pero esto no fue problema para que puntualmente embarcáramos y saliéramos en una barca con motor fuera borda, 9 persona y dos tripulantes hacia la Catedral  de Mármol. La navegación era de aproximadamente unos 15 minutos hasta llegar a la zona de las Cavernas, pero el agua del Lago General Carrera, estaba encrespada y había un oleaje considerable a causa del viento que siempre reina en este zona.  Llegamos a las Cavernas, y empezamos a contemplar esta rareza de la geología, el agua de había comido las partes blandas de la piedra y fue dejando la piedra marmórea a la vista generando unas cavidades remarcables, en alguna de ellas pudimos entrar con la barca hasta su interior, luego nos llevaron con la misma barca, hasta lo que ellos denominan el Túnel, otra cavidad donde también entro la barca y navegó, entrando por un lugar y saliendo por otro. Aquí fue donde el espíritu del turista se manifiesta, y ha requerimiento del guía, nos hicimos todos las oportunas fotos del lugar.


La cara de un perro
Seguimos otros cinco minutos navegando, y nos fueron mostrando las diferentes formas que caprichosamente fueron creándose, una tortuga, una cabeza de perro, un elefante con su trompa, etc., etc. Llegamos a la Capilla, una mole en medio del lago, le dimos la vuelta, me volví loco fotografiando y de nuevo nos desplazamos a ver la obra maestra, La Catedral de Mármol, otra mole de piedra aun más grande que la Capilla, que se alzaba majestuosamente desde el agua. Habían trascurrido desde que salimos más de una hora y cuarto cuando empezamos a regresar a de nuevo hacía Puerto Tranquilo. Durante la visita el tiempo fue cambiando, y la cosa empeoró y mucho, pues el regreso fue realmente un martirio, entre los saltos de la embarcación a causa de la velocidad de regreso contra el oleaje, el fuerte viento y la lluvia intensa que caía, llegamos al final del trayecto con media hipotermia, refugiándonos todos en el bar del puerto, y pidiendo urgentemente un chocolate caliente para entrar en calor.

Valió la pena pasar por esas experiencias, el frío y el agua encrespada no fueron motivos para que disfrutáramos de poder ver este espectáculo de la naturaleza, y es qué, si no vas con una barca a verlo, no hay otra forma de hacerlo. El tour nos costo 10.000 PCL, o sea 13,00 €, que considero barato para lo que se paga aquí por cualquier cosa. Es muy recomendable esta visita a los que estén por la zona, de no hacerlo, siempre después se arrepentirán de no haberlo hecho.

Todavía con las imágenes en la retina de lo que habíamos visto, empezamos la segunda etapa de nuestra aventura por la Carretera Austral, e iniciamos el camino hacia Caleta Tortel, que sería el final de nuestra segunda etapa Austral.



Al rato de carretera, nos encontramos con el desagüe del Lago General Carrera, que va a parar a la formación de otro lago, el Lago Bertrand, y de desde este nace el que es considerado el río mas bello de Chile, el Río Baker, que es el más caudaloso de Chile y tiene 175 Km de largo, desembocando en el Delta de Caleta Tortel. También al paso vimos el Lago Negro, llamado así por el color de sus aguas, que ha diferencia de otros lagos son oscuras. El Río Baker transcurre paralelo a la carretera por varios kilómetros, hasta que de nuevo se nos presenta otra sorpresa en el camino, la confluencia del Rio Baker con el Río Neff. Nos paramos, y efectuamos la correspondiente caminata hasta prácticamente su lecho, y pudimos contemplar la cascada que se forma y los rápidos y el salto del mismo, salvando un desnivel en su cauce, y también la entrada de las aguas oscuras del Neff al curso del Baker que aquí continúa su recorrido a través de un cañón rocoso, haciendo e su discurrir un espectáculo extraordinario.





Después de contemplar lo descrito anteriormente, continuamos carretera hacía el pueblo más cercano. Este era Cochrane, necesitábamos cargar gasolina, y comer, ya que eran las 15:00 horas pasadas y con tantas emociones se nos había olvidado comer...






En Cochrane, por suerte descubrimos un restaurante que en su cartel decía: COMIDA AL PASO, y su nombre era sugestivo: RAYITO DE SOL. Nos paramos a comer, y que suerte tuvimos, nos atendió la propietaria en persona, una señora de edad avanzada que nos ofreció el menú del día que consistía en una sopa de verduras caliente, y un guisado de carne exquisito, y el precio aún mejor 5.000 PCL, 6,50 €, toda una ganga comparado con lo que te cobran en cualquier restaurante de poca monta. Al entrar tuve el presentimiento de que en el Rayito de Sol se comía bien, pues dentro estaba la Gendarmeria Chilena comiendo  con el coche aparcado afuera, y esto fue lo que me dio la corazonada. No me equivoqué.



Después de la comida, la señora del restaurant, nos dejó entrar en la cocina, y nos enseño un salmón real, de los que por aquí hay, y con la sorpresa de haber visto esto pez gigante, de nuevo continuamos camino, teníamos que terminar con los 266 Km que habían entre Puerto Tranquilo y Caleta Tortel y nos faltaban más de la mitad por recorrer. Hay que tener en cuenta que al ser toda la carretera de ripio, nos se puede correr en coche, si no quieres sufrir un accidente, y se recomienda circular entre 40 y 60 Km a la hora, con lo que los trayectos se alargan una eternidad. Nuestro GPS al salir de Puerto Tranquilo, nos indicaba que para hacer el trayecto necesitábamos 9 horas y 44 minutos.







Fuimos recorriendo camino, y el tiempo fue poniéndose de perros, la temperatura exterior en algunos tramos era de 2 grados, y nos cayó una buena lluvia de agua nieve, y al final del día, casi a las 21:00 horas llegamos a Caleta Tortel. Teníamos un problema añadido, ya que habíamos reservado alojamiento a través de Airbnb, y la anfitriona, nos envío un mensaje diciéndonos que no podía alojarnos, porque los huéspedes del día anterior, habían decidido quedarse un día más, y tuvimos que buscarnos la vida, yendo a parar a casa de una señora que alquilaba habitaciones con desayuno incluido.

Caleta Tortel en un lugar pintoresco, es un pueblo en el que las calles no existen y no hay coche circulando. La gente se desplaza a través de pasarelas de madera de acacia que los pobladores fueron construyendo por encima del mar y en la montaña, a la vez que construían sus casas de madera. Ahora en estos momentos, a mi me defraudó bastante, pues la publicidad que hacen del pueblo, no refleja a realidad, ya que caminando por las pasarelas, vas viendo como de descuidado y desordenado está todo. La gente amontona sus enseres inservibles en sus terrenos al lado de sus casas, será porqué no tienen la facilidad de tirarlos por las propias pasarelas que les impiden moverse con facilidad. Neveras y lavadoras, alguna cocina, y maderas, troncos y otros enseres son la decoración no deseable del lugar. En el borde del mar, lo que llaman costanera, hay gran cantidad de botes y barcas abandonadas pudriéndose a la vista de la gente, dando un lamentable estado al lugar. 



Lo mejor de Caleta Tortel, fue conocer a Pablo Pinedo y su mujer, que estaban en viaje de bodas, Eran una pareja de jóvenes chilenos de Valparaiso,  ingenieros ambos, con los que departí largo y tendido, dándome grandes consejos e ideas para la continuación de nuestro viaje por Chile, ellos eran unos grandes conocedores de gran parte de su pais.  

Y colorín colorado, por hoy este cuento se ha acabado. 


Continuará.......  

lunes, 14 de enero de 2019

LA CARRETERA AUSTRAL

Mirador sobre el Valle de Coyhaique
Como os decía en mi última crónica, el sábado día 5 de enero teníamos muchas cosas que hacer, y las hicimos todas y más. Fuimos a cambiar dinero, desayunamos, compramos el chip para el teléfono de la compañía chilena Entel,  no podíamos quedar incomunicados, cargamos saldo al teléfono, y lo más importante, teníamos que encontrar un coche de alquiler para los próximos 6 días.   En Coyhaique había tres compañías de alquiler, Hertz era una de ellas, pero no tenia coches, la otra es Varona, pero nos ofrecía un coche 4x4 automático, que era lo único que les quedaba, pero tenía un precio de 77.000 PCL, lo que es igual a 100,00 € diarios y nos pareció muy caro, y al final visitamos la última, Recauto, y allí, tuvimos suerte.

Nuestro Suzuki Austral
Un Suzuky que nos llevamos, y encima era el  último que había, a un precio de 60.300 PCL o 78,00 € diarios. Era sábado, y nosotros queríamos el coche para empezar el domingo, pero en domingo la oficina de alquiler de coches está cerrada, con lo que el empleado, muy amablemente, nos ofreció llevarnos el coche en aquel momento y no empezar a contarnos el alquiler hasta el domingo a las 12:00 horas del mediodía, con lo que nos regalaba un día de alquiler, pero esto no fue todo, ya que para devolverlo, lo teníamos que hacer próximo viernes a las 12:00 horas nuevamente, y le dijimos que ha esta hora no estaríamos de vuelta, con lo que nos alargo la devolución hasta el viernes a las 19:30 horas que cerraban la oficina de nuevo en Coyhaique. Total que tuvimos coche con casi un día y medio más de regalo, era el día de los Reyes Magos y estos nos hicieron el regalo, seguro¡

La Cascada de la Virgen
Con el coche en nuestro poder, pudimos aprovechar el sábado, y decidimos ir a visitar lo más próximo a Coyhaique, y que nos quedaría fuera de nuestra ruta austral, y nos fuimos a conocer de pasada, el Mirador General Marchant, un mirador sobre el valle, desde donde se contempla la ciudad de Coyhaique, la Reserva Nacional Rio Simpson, que se extiende a lo largo de un trozo del río del mismo nombre, la Cascada de la Virgen, donde los devotos tienen la posibilidad de ponerle velas y hasta un altar para oficiar misas, continuamos hacía el Puerto Chacabuco, un puerto industrial y pesquero que se halla en el fiordo Paso del Medio o de Aysen, y de allí a la Bahía Acantilada. 



Bahía Acantilada
Bahía Acantilada es una playa para las familias, totalmente preparada para que puedan disfrutar de la carne asada, tiene unas instalaciones con tipo de casetas, que cada una tiene una barbacoa gigante para poder hacer fuego y su correspondiente asado. En este lugar, nos hicieron pagar 300 PCL para poder aparcar el coche, como no¡¡, aquí se paga por todo, y en muchos lugares hasta para hacer uso del baño. La Bahía Acantilada es un espectáculo de la naturaleza, te puedes bañar en el mar, y a la vez observar los hielos perpetuos de los glaciares que la vigilan. Aquí acabamos nuestro día, y regresamos de nuevo a nuestro Hostel a descansar y dormir, que al día siguiente teníamos preparado el inicio de la Carretera Austral. Estamos en el verano, pero hacía frío, y en Hostel tenían la estufa de leña a toda marcha.


El Cerro Castillo
Al día siguiente, 6 de Enero, salimos temprano hacia nuestra primera etapa de la Carretera Austral, queríamos llegar a  Puerto Tranquilo. Por la ruta lo primero que nos encontramos fue, la Reserva Nacional de Cerro Castillo, pero aquí no nos paramos, íbamos un poco saturados de subir montañas y hacer caminatas, y decidimos continuar hacía un parada más interesante, y nos dirigimos hacia el Paredón de las Manos, declarado Monumento Nacional, lugar con restos arqueológicos. En la pared rocosa de la montaña, y debajo de un balcón de la misma, fueron halladas muchas manos pintadas en negativo unas, y en positivo otras y de diferentes medidas, lo que hace suponer era una distracción de los moradores de aquel lugar en tiempos remotos. La verdad es que por lo expuesto que se halla a las inclemencias del tiempo, y a la mala mano humana, el hallazgo se encuentra en muy buen estado y pudimos disfrutar  contemplándolas y a su vez, de la caminata hasta el lugar, por un sendero de unos 30 minutos de ida, y otra tanto de vuelta. El lugar se encuentra en plena actualización, y en el se están efectuando trabajos de renovación de cartelería y miradores. Sorpresa, aquí la entrada fue gratuita.



El Monumento Nacional Paredón de las Manos
Previamente al Paredón de las Manos, estuvimos contemplando el Mirador de la Cuesta del Diablo, una perfecta plataforma desde donde se divisan magnificas vistas del Cerro Castillo con sus 2.675 metros de altura, y una amplia vista de toda la zona que a sus pies se halla, viendo desde lo alto, los recovecos que el Río Ibañez hace, como las muchas curvas de la carretera para llegar al llano. Íbamos haciendo ruta por la complicada carretera de ripio, el tiempo estaba patagonico, un rato sol, nubes siempre, y como no, lluvia y hasta aguanieve tuvimos todo el camino. Pasamos por el Mirador del Bosque Muerto, y llegamos al Lago General Carrera, llamado Chelenko por los Tehuelohes, el más grande de Chile con una superficie de 970 Km. cuadrados, y vimos la desembocadura del Río Murta, que vierte sus aguas al Lago, y al rato, llegamos a Puerto Tranquilo, pueblecito de muy pocos habitantes, pero centro neuralgico y puerto para poder ir a visitar la famosa Catedral de Mármol, que viene acompañada por la Capilla, el Túnel y las Cavernas. Lo primero que hicimos antes de llegar a nuestro alojamiento, fue comprar los billetes para el día siguiente en la primera embarcación de las 09:00 horas ir a visitarlas.

La peculiar Iglesia de Puerto Tranquilo
En Puerto Tranquilo, teníamos una cabaña para pasar la noche, y hacía allá que nos fuimos. La señora que nos hospedo, lo primero que hizo, fue encendernos la estufa de leña, pues no quería que pasáramos frío, y hacía un poco, pues estas cabañas no tienen calefacción como nosotros la conocemos, son de madera y se calientan con estufas de leña, y en la cama, ponen tantas mantas y cobertores, que la ropa de la cama pesa una tonelada. pero como hace frío va que muy bien, aunque corres el riesgo de levantarte cansado por haber soportado tanto peso...


La Cascada de la Nutria
Aun nos quedó tiempo por la tarde antes de cenar, para darnos un paseo de 70 Km entre ir y venir al Lago Tranquilo y a la Cascada de la Nutria. Luego a cenar y a dormir que al día siguiente teníamos que estar a punto para ir de visita a La Catedral de Mármol...

Y por hoy hasta aquí, mañana seguirá La Catedral y todos sus acólitos, y ya os lo contaré en otra nueva crónica.


Continuará...
   


domingo, 13 de enero de 2019

VIAJANDO DE ARGENTINA A CHILE...

De nuevo vuelvo a publicar un nuevo relato de nuestro interesante viaje. 


Puesta de sol patagonica
Desde el pasado día 3 de enero que tenía abandonada la escritura, pero como anunciaba íbamos a coger un autobús en El Chalten (Argentina) para trasladarnos a otro lugar de la Patagonia, y así fue. Salimos de noche hacia Los Antiguos, pueblo fronterizo con la localidad de Chile Chico, ya en Chile. Fueron más de doce horas de autobús cama que me permitió ver la bella puesta del sol en Argentina, y también la salida del "Lorenzo" a las 05:45 horas aproximadamente. En las fotos hay una buena colección de cielos rojizos de este día. 


Un viajero de "estranquis"
Una vez llegados a Los Antiguos, teníamos billete solo hasta allí, teníamos que contactar a nuestra llegada con otra compañía de buses, también argentina que nos hacia el traslado hasta Chile Chico y se ocupaba de los tramites fronterizos y aduaneros. Justo a nuestra llegada nuestro bus se combinaba con el otro bus, pero la suerte no nos acompaño. No era un bus normal, el traslado lo hacen en un micro-bus, y las plazas son limitadas, y ya estaba lleno cuando llegamos. Por tanto, tuvimos que esperar hasta las 12:00 horas de la mañana para poder efectuar el traslado. Entre Los Antiguos y Chile Chico, hay unos 30 km. de distancia, pero tardamos casi dos horas. Allí sucedió de todo, os cuento. En esta época del año, hay muchísimo turismo de gente joven israelí que se desplazan como nosotros de mochileros, y que según el chófer son gente complicada decía..., pero la realidad es que el señor conductor tenía tela...; en el bus se subió un grupo de chicos israelitas, pero uno de ellos tenia billete para el siguiente viaje, y para no romper el grupo, lo sentó en el suelo, ya que no había asiento libre para él, pero al llegar a la frontera, con la documentación que tienen que entregar en la aduana de las personas que viajan, lógicamente este pasajero de "estranquis" no figuraba en la lista y tuvo que volver de nuevo a la terminal Argentina a dejarlo para el próximo viaje, como de buen principio tenía que ser.  


Nosotros habíamos pasado ya el control de pasaporte. Esperábamos fuera del edificio a que volviera el micro-bus para continuar viaje a Chile Chico, y mientras Norberto y yo departíamos con una amable viajera americana, José fue a refugiarse del fuerte viento que hacía al edificio de la aduana, con lo que en estas que llega el micro-bus, y todos subimos raudos en él; el chófer controlaba que estuviéramos todos e iba contando uno a uno, y salimos rápidamente hacia la frontera de Chile Chico. Fue allí, que al descargar las maletas para pasar con ellas todos los controles de aduana y escaner, sobraban las maletas de José, y José no estaba entre nosotros. Se había quedado refugiado del viento en la frontera argentina. Nadie se dio cuenta que faltaba el pobre José, con lo que de nuevo el chófer, por eso decía que tenía tela el señor, tuvo que volver otra vez a por él. José se había ya montado con otras personas en un coche particular a la caza del micro-bus, con lo que se cruzaron por la carretera, y llegó antes a la frontera de Chile José,  que nuestro micro-bus. Total a día de hoy, todavía nos reímos de este día, y entre Norberto y yo, le hacemos "coña", cada vez que nos subimos en un bus, preguntamos si está José...?



Navegando por el Lago General Carrera 
Después de la perdida del compañero y las risas, llegamos a Chile Chico. Nos dimos un buen atracón de comer en un bar de la plaza, y compramos billetes para barco y bus que nos trasladaría durante dos horas de navegación por el Lago General Carrera, el segundo más grande de Sudamérica, hasta Puerto Ibañez. Allí el micro-bus nos esperaba, esta vez teníamos el billete de bus, pero no teníamos alojamiento. El viaje hasta Coyhanque, fue un espectáculo doble, de una parte los paisajes que íbamos viendo por la carretera, y de otra, el modo de conducir del chófer del micro-bus. Parecía que el señor tenía prisa por llegar, iba a toda castaña, hasta un viajero que iba sentado a su lado en la parte delantera, y que dijo ser chófer de camión, le recrimino su forma de conducir, pero la respuesta, fue de lo más divertida, respondió que el hace los 125 Km cuatro veces al día, y que siempre vuelve a dormir a su casa...

Nuestra residencia en Coyhaique
El mismo chófer fue repartiendo el pasaje por distintos destinos en Coyhaique, y a nosotros nos dejo delante de dos hostels, que nos dijo que la gente viajera usa mucho y no son caros. Y así fue, pudimos comprobar los dos y por una diferencia de 5.000 PCL, 6,50€ decidimos quedarnos en el Hospedaje Coyhaque por tres noches, al precio 15.000 PCL, unos 20,00 € noche y sin desayuno.

Es aquí donde empezamos a ver lo caro que es Chile, comparativamente con lo que pagábamos en Argentina pues todo cuesta casi el doble que en España. Un café con leche vale 3,80 € en cualquier bar, una cerveza, sea de barril o botella,  vale 3.000 PCL, es que igual a 4,00 €,  y la comida no se queda corta, la cobran a buen precio.

Viendo estos precios, nos hemos preguntado, como hacen para vivir los chilenos?


Oficina de información Turística en Coyhaique
El día siguiente era sábado y teníamos muchas cosas que hacer, ir a cambiar moneda, informarnos bien de nuestra continuación de viaje, horarios de buses, etc., etc., y lo más importante, alquilar un coche para los próximos seis días, que eran los marcados para recorrer la Carretera Austral, la carretera número 7, que construyó en su tiempo el Dictador General Pinochet.
Esta era nuestro próximo desafío, recorrer hacia el sur la Patagonia Chilena, que nos habían dicho que era toda una aventura. La Carretera Austral, es lo que en Argentina es la Ruta 40, la Panamericana, pero en la patagonia argentina el paisaje es de una monotonía cansina, pues prácticamente todo es "pampa", una llanura interminable, y como contrapunto importante, la Patagonia chilena, que es un autentico paisaje detrás de otro, llegas a no saber donde mirar después de ver y ver solo belleza natural. La Carretera Austral, desde Coyhaique a Villa O'Higgins es totalmente una carretera de tierra, lo que aquí llaman ripio, y discurre entre ríos, montañas, glaciares, saltos de agua y bosques. La totalidad de la Carretera Austral es de 1.247 Km., y va desde Puerto Montt hasta la localidad de Villa O'Higgins.



Por hoy, basta. No quisiera ser muy pesado, y dejo para otros capítulos nuestras experiencias viajando hacia el sur chileno patagonico. Solo os adelantaré, que lo que hemos visto hasta ahora, supera todo lo que podía conocer en mis viajes por los Alpes suizos o austriacos, a las Dolomitas italianas, y deja en segunda división a Noruega con sus fiordos y lagos. Esto es una maravilla natural, y esta en estado casi salvaje. Veremos cuanto tiempo dura así.

Continuará... 

jueves, 3 de enero de 2019

EL PUEBLO DE EL CHALTÉN, según reza a la llegada, la capital mundial del Trekking...

Un caballo en el camino de la Ruta 40
Dejamos atrás El Calafate el día 30 de diciembre, y en autobús por la tarde, recorrimos los los 214 Km. que lo separan hasta el pueblecito del El Chaltén*, parte de ellos los hicimos por la Ruta RN40 y posteriormente la Ruta Provincial RP23. 

La ruta transcurre por el típico paraje de estepa patagónica argentina, y en la carretera siempre te puedes encontrar alguna sorpresa, como en este caso. El autobús tuvo que efectuar una parada, para trasladar desde el centro de la calzada, un caballo que estaba allí, y que se había escapado de una finca colindante. En el trayecto también pudimos contemplar a la lejanía el inmenso lago Viedma, así como su glaciar que llega hasta su misma orilla.









Bienvenida en El Chaltén - Capital mundial del Trekking
Tres horas  largas de recorrido empleamos para llegar. Descubrimos este pueblo,  El Chaltén que se halla enclavado entre montañas, y desde donde parte grandes senderos a diversos parajes. El más famoso es el Sendero del Fitz Roy, que te lleva al pie de esta mítica montaña, tras andar más de 10 Km. 

*El Chaltén es un municipio ubicado en el parque nacional Los Glaciares, en la provincia argentina de Santa Cruz. Desde aquí es posible acceder a los senderos que rodean los picos del cerro Torre y del monte Fitz Roy, al noroeste. Cerca de Fitz Roy, un sendero conduce al mirador de la laguna de Los Tres. Justo al noroeste del pueblo, la orilla de la laguna Capri ofrece vistas a las montañas. San Martín, la calle principal del pueblo, está repleta de tiendas de deportes, restaurantes, albergues, bares de copas. El pueblo vive exclusivamente por y para el turismo. 



El Hostel en El Chaltén
Teníamos reservado alojamiento desde hacía algunos días, preveyendo que al ser Fin de Año estaría todo ocupado, como así fue. Compartimos habitación el primer día con joven japones que iba acompañado por su novia, y que los colocaron separados, y el segundo día una vez el joven japones arreglo su situación, nos toco compartir de nuevo la cama que sobraba en nuestra habitación con otro joven, esta vez fue israelita. Luego los dos últimos días, la demanda aflojo y pudimos dormir los tres en nuestra habitación nosotros solos. 






Los tres disidentes en el Mirador de las Águilas



El primer día, 31 de diciembre, por la mañana nos fuimos ha hacer nuestro primer trekking. Andamos unos senderos sencillos que nos llevaron hasta el Mirador superior de Águilas, para descender con un viento extremo, hasta el Mirador del Cóndor. Una caminata de aproximadamente 8 Km., que nos llevo de nuevo al Centro de Visitantes del Parque, donde contemplamos la historia de este lugar, y pudimos ver todos los consejos que dan a los que aquí llegan por primera vez. 







El Chorrilo del Salto
Como no nos habíamos cansado suficiente por la mañana, después de comer, y sin más dilación, emprendimos a caminar de nuevo, hacia el Chorrillo del Salto, una cola de caballo con bañera natural muy bonita, con lo que otros 9 Km. largos hicieron que nuestro primer día andáramos 17,5 Km. en total del día. Esta fue nuestra preparación para la fiesta de entrada de año, que no podía faltar.



No habíamos previsto donde ir a cenar, y fuimos en busca de un lugar donde nos quisieran, y en la búsqueda, dejamos algunos lugares donde el precio de la cena estaba fuera de órbita, nos llegaron a pedir desde 50 a 80 US Dolar, y terminamos cenando en una hamburguesería/cervecería llamada B & B, donde también  tenían una buena carne a la parrilla, y una buenísima cerveza artesana. 






Aqui celebramos la entrada del año 2019
Cuando llegó el momento de lo que nosotros conocemos como las campanadas y las uvas, se apagó la luz, nos pusieron una copa de cava en la mesa, y en el justo momento que cambio de 23:59 a 00:00 horas, se organizó una fiesta con música y baile de todos los que allí estábamos, incluidos los empleados que duró hasta bien entrada la madrugada. Por supuesto que no faltó bebida y no me acuerdo de cuantas pintas de cerveza me bebí. Una vez al año no hace daño, dice el refrán...






El Mirador Fitz Roy



Estábamos ya en 2019, dormimos y nos levantamos un tanto espesos, pero esto no nos impidió que nos fuéramos de nuevo a caminar. Iniciamos el trekking a la Laguna Capri, que se encuentra en el sendero al Fitz Roy, pasando por el Mirador del Rio de las Vueltas, Mirador al Fitz Roy, y posteriormente después de 6 Km. aproximadamente llegamos a la Laguna Capri. Comimos en el borde del lago y de vuelta a casa. Total que cargamos las piernas este día con otros 14,7 Km. más, con lo qué, la resaca del día anterior pasó a la historia.




El monte Fitz Roy desde el Laga del Desierto
El día 2 de enero, me apunté para ir al Lago del Desierto, y contraté un mini tour que incluía el transfer de ida y vuelta al lugar que está a 37 Km. de distancia, incluyendo una corta navegación por el Lago del Desierto, que te permitía contemplar desde el agua las vistas al Glaciar Huemul y Vespegnani. Salimos de El Chaltén a las 12:00 horas, y llegamos al Lago del Desierto a las 14:00 horas. Diez minutos más tarde embarcaba y después de unos 25 minutos, desembarcamos al pie de un sendero que te permitía ascender hasta el Mirador del Glaciar Vespegnani, al que subí con mi rodilla derecha maltrecha, pero no me quería perder el espectáculo. Mis compañeros Jose y Norberto, optaron por venirse en el tranfer y hacer por su cuenta la subida al Glaciar Huemul, al que yo también podía subir, pero ya era demasiado para mi rodilla y opte por contemplar las fotografías y vídeos que ellos me mostraron. 


Local de birras y picadas

Total que regresamos a El Chaltén pasadas las 20:00 horas. Al poco de llegar, decidí irme a tomar una pinta de cerveza al local de enfrente, La Vinería, que como siempre estaba a tope, pero esta vez tuve suerte y compartí mesa y picada con un joven argentino de Buenos Aires, que estaba bebiéndose una botella de un estupendo vino Malbec, y que según me contó, está trabajando en El Chaltén, en una Hostería por cuarto año consecutivo, y hoy era su día libre. Hablamos de nuestro viaje, y al rato llegó Jose, que también compartió con nosotros la mesa. Nos hablo de sus proyectos, y que tenía en mente viajar a conocer España y Francia,  ya  que Suiza la conocía, pues su hermana residía en Lugano, y ya la visito. Tuvimos que abandonar nuestras conversaciones, pues tenía que entrar a su puesto de trabajo a media noche.  

Y así llegamos al día 3 de enero, y hoy de nuevo vamos a cambiar de lugar. Nos espera esta tarde/noche un autobús cama, que nos trasportará a otro lugar de la Patagonia.

Y como siempre, nuestra aventura seguirá, y yo espero poder ir contándolo...

Continuará...