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lunes, 28 de enero de 2019

NUESTRO ÚLTIMO DÍA EN LA ISLA GRANDE DE CHILOÉ...



Despedida del Hostel Costanera



Hoy era nuestro último día en la Isla Grande de Chiloé, y no queríamos despedirnos, sin darle las gracias más efusivas a la Sra. Doris, la "jefa" y alma del Hostel Costanera. Su simpatía nos cautivo, su atención y cuidados nos maravilló, y quiero dejar por escrito de esto constancia.  Hasta hoy, tras más de sesenta días viajando,  ha sido el mejor lugar por el que hemos pasado. Este alojamiento de Dalcahue, pequeño Hostel, merece para mi una puntuación de 10+++, y lo hemos elegido entre nosotros tres, Jose, Norberto y yo, después de más de dos meses de ir de hostel en hostel, viajando por Sudamérica, como el mejor hasta la fecha. Sus excelentes y exquisitos desayunos que nos ha servido la "jefa" no se pueden comparar con ningún otro hasta la fecha, Estoy seguro que de seguir en esta línea, la Sra. Doris y sus dos hijas que también regentan el negocio, darán que hablar en restauración. Tienen el éxito asegurado, adelante con este negocio que está empezando¡¡¡


Cascada de Tocoihue
Y siguiendo los consejos de la anfitriona Doris, nos hemos ido a ver un salto de agua, las Cascadas de Tocoihue, nos iban ya de camino hacia el norte para llegar a embarcar y volver a tierra firme.

Iglesia de Quemchi









Y de las cascadas de Tocoihue, nos fuimos a recorrer otro pueblo interesante, se llama Quemchi, y continuamos viendo iglesias de madera, esta vez nos salió al paso la iglesia Parroquia Patrocinio San Jose de Quemchi, que aunque no forma parte de las designadas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, también es interesante poderla visitar. Es como todas las otras construida en madera y su característica, al igual que las demás, son sus colores vistosos y arriesgados para una iglesia. 


Pasarela sobre el mar para ir a la isla...
Cerca de Quemchi, esta la Isla de Aucar o Isla de las Almas Navegantes. A ella se llega atravesando el mar a pie. No hicimos como Noé, no...Para poder atravesar el mar,  las gentes de este pueblo construyeron una pasarela rectilínea que te lleva directo a ella, y muy interesante, esta vez no nos toco pagar para poder ir de visita a un lugar. 

En la Isla de las Almas Navegantes, que debe su nombre al escritor Quemchino, Francisco Coloane (1912-2002), porque así el la llamo. Es un lugar donde la naturaleza y la espiritualidad se unen, ya que todos los años el 23 y 24 de setiembre se celebra la fiesta religiosa en conmemoración a la Virgen de las Mercedes, patrona de esta comunidad. Esta imagen la trajeron los españoles en el siglo XIX. También es tradicional la Fiesta en Honor a Jesús Nazareno, el tercer domingo de noviembre. Ambas celebraciones religiosas son acompañadas por procesión, al son de pasacalles, alrededor de la capilla, conservando la tradición y costumbres de Chiloé. 


Capilla de la Virgen de las Mercedes...
  
En la isla de Aucar, o de las Almas Navegantes, hay aparte de la Capilla, también un Parque Botánico con especies autóctonas de la Chiloé, así como un cementerio, donde me llamó mucho la atención, que gran parte de los allí enterrados, sus lapidas rezaban con el apellido Bahamondes. Serian familiares de Franscisco Franco Bahamondes que emigraron ha hacer fortuna? Qui lo sa?

A la isla en cuestión, le dimos la vuelta entera, e interpretamos el bosque, pues era un bosque interpretativo, y de allí nos fuimos ya directos a embarcar hacía Puerto Montt.

Hoy era el día que a las 22:00 horas de la noche nuestro compañero de viaje Jose nos abandonaba, ya que el quería hacer el viaje más rápido que nosotros y regresar a España antes, con lo cual, tomaba un autobús cama durante toda la noche dormiría desplazándose hacía la casa de un amigo suyo en Santiago de Chile, para ir luego a San Pedro de Atacama, visitar el Salar de Uyuni, y continuar viajando por Colombia, para así, el próximo 18 de febrero volvernos a encontrar juntos los tres en Santiago, para hacer de nuevo el viaje a la Isla de Pascua, que hace días tenemos reservado. Hasta entonces, solo sabremos de él, vía whattsapp.


Los pololos, así se conocen aquí a los novios...


Norberto y yo, continuaremos tranquilamente nuestras odiseas y aventuras, admirando este país, sus culturas y paisajes.

Dejamos a Jose en la Terminal de Autobuses de Puerto Montt, lo vimos marchar, y le deseamos lo mejor. Nosotros nos fuimos a cenar y dormir, pues al día siguiente teníamos que devolver el coche que nos ha permitido visitar a fondo la Isla de Chiloé, y descansar tranquilamente, ya que tanto Norberto, como yo, estamos un poco resfriados y con gripe, (...maldito pajarito que me hizo un saludo por la izquierda) y hemos de cuidarnos. 




Continuará...    


  

domingo, 27 de enero de 2019

SEGUNDO DIA POR LA ISLA GRANDE DE CHILOÉ...


Nuestro desayuno ofrecido por la Sra. Doris

El día amaneció gris. Miré por la ventana y estaba la cosa cruda. Nos había advertido el día antes la Sra. Doris, que el desayuno del Hostel Costanera era espectacular. Para muestra ver la foto adjunta, y así durante los tres días que estuvimos allí, aparte de otras atenciones que nos dispensaron y que no se reflejaron en la factura. No era caro, pues dormir con desayuno nos salió a 22,00 € día,  y que por lo que se paga aquí por todo, era de lo más normal, comparándolo con el trato recibido.

Habíamos decidido ir a visitar el Parque Nacional Chiloé, que ha diferencia de otros vistos, este estaba especializado en la flora y fauna del lugar. Me dispuse a disfrutarlo con tranquilidad. Recorrí todos los senderos que estaban marcados y habilitados, iniciando mi recorrido por el más largo, el sendero Tepual, que te introduce en un bosque húmedo y espeso de arboles  de largas ramas que se enredan entre si, y denominado Colgüe de Chiloé, y que en estado salvaje aceptan que otras vegetaciones compartan espacio con ellos. Estos son los arboles que los chilotas utilizan para hacer las cercas y el vallado a su territorio.


Mirador del Sur
Y andando entre pasarelas de madera, para poder andar sobre los humerales fangosos, viendo estupenda vegetación, llegué al Mirador del Sur, y desde aquí era donde empezaba el autentico sendero Tepual, pues lo andado hasta aquí, era pura propaganda.

Inmerso en el sendero, a veces parecía una selva virgen, estaba andando yo solo. Solo mis oídos escuchaban el rumor del viento, el ruido de mis  pisadas y el canto de múltiples pájaros, que imagino me vigilaban ellos a mi, pues yo no podía localizarlos. Esta solitud dentro de esta selva, era para mi un relax impagable. 

Continué andando, y entre tanta naturaleza, fui disfrutando. Que delicia..., el sendero llegaba a su fin, había transcurrido más de una hora, y opte por continuar en una bifurcación que me llevaba a otro sendero, este era el Lahuen, y que transcurría gran parte del tiempo por encima de una pasarela de madera, así se conservaban mis zapatos del fango humeral. En el recorrido me encontré con la zona de los cipreses y del canutillo. El final del sendero llego en un mirador que daba punto final al recorrido por seguridad a los visitantes, pues estaba en condiciones impracticables para ser andado a partir de allí. Que pena, leñe..., me toco dar medía vuelta y regresar en busca de otro.


Mi segundo pájaro, un Diucon
De vuelta, hacía el Centro de Interpretación, encontré mi segundo pájaro que pude fotografiar, era un Diucon, el anterior un Chucao, me saludo a dos metros de distancia, me hizo un refilado canto, y no me dio tiempo a levantar la cámara que se había fugado. Me dijeron que habría sido muy afortunado si lo hubiera podido fotografiar, pues es muy difícil poder tomar instantáneas del pajarito. En el Centro de Interpretación, echaron mano a la superstición chilota, y me preguntaron por que lado me había cantado el Chucao?  Si me había cantado por mi derecha, sería afortunado, y si por el contrario, lo había hecho por la izquierda, tendría yo problemas. El pajarito de marras, me canto por la izquierda, y días después tenía la gripe..., ja, ja, ja.



Mirador Playa y Dunas
Me informe de lo que me faltaba por recorrer, y me fui hacia el sendero Playa y Dunas.

Continué contemplando la variedad de la flora, y esta vez diferente a la anterior, ya que el suelo era arenoso a diferencia del anterior que era húmedo. 

Tuve una pelea un escarabajo negro gigante, y por suerte me pude liberar de él.  
Mi amigo el escarabajo gigante negro...



Después de otra hora larga, y con esta se habían cumplido más de tres horas de paseos por la naturaleza, decidí ir a visitar el Museo del Fogón, donde se exponen utensilios de la forma de vida de la gente nativa chilota en su época usaban. Tenían expuestos desde una máquina para lavar oro, a una sierra para cortar leña, los típicos arados tirados por bueyes, los bongos de arrastre, una especie de canoa para transportar personas por la nieve o barro, el Changuay un artilugio para transportar materiales diversos  por los terrenos embarrados, tirado por bueyes.

Eran al final, las 15:00 horas, y nos habían avisado que desde esta hora hasta las 18:00 horas iba a llover, y no se equivocaron. Llovió, caray si llovió,  "a cubos", y esto nos impidió poder ir a visitar el Muelle de las Almas, un lugar inhóspito y extraño en el Pacifico. La visita quedó aplazada sine die...

Iglesia de Chonchi


De vuelta a casa, aprovechamos para visitar en el camino, algunas de las Iglesias Patrimonio de la Humanidad. Primero pasamos por el pueblo de Chonchi.

La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, también conocida como Iglesia de San Carlos Borromeo, es un templo católico, y se ubica en la parte superior del pueblo, en la plaza principal del pueblo. La misión "San Carlos de Chonchi" fue creada por los misioneros jesuitas en 1764 para evangelizar a los indígenas payos que habitaban la costa de Chonchi y la cercanía del actual Quellon.

Los Palafitos de Castro







De Chonchi, me dirigí hacia Castro, capital de la Isla Grande de Chiloé, para ver otra de las increíbles cosas que esconde esta isla, los famosos Palafitos. Como explique en otro capitulo, los Palafitos son construcciones que se alzan sobre el mar, sustentadas por troncos en forma de columnas en su parte inferior, y que se sumergen en el agua, cuando esta alcanza la marea alta.



Iglesia de Castro
Como estábamos en Castro, no podíamos dejar pasar de visitar la más espectacular de las Iglesias Patrimonio de la Humanidad. Hacia la Plaza de Armas del pueblo que me dirigí, y allí, impresionante y esbelta se alzaban los dos campanarios de la iglesia. Estas iglesias son una maravilla, pues están totalmente construidas de madera, en ella no hay una sola piedra, y todo es madera. 

La Iglesia de Castro está dedicada a San Francisco. El templo actual fue construido en el mismo lugar en que fueron erigidas otras dos iglesias, destruidas por incendios en 1857 y 1902. Su construcción se realizó entre los años 1902 y 1912. El 8 de agosto de 1911 la iglesia se derrumbó y hubo que volver a reconstruirla. 

Interior de San Francisco en Castro


Finalmente se completó a finales 1912. Posee una superficie de 1404 metros cuadrados, un ancho de 25 metros, una longitud de 52 metros, una altura de 16 metros al cielo de la bóveda central, que además cuenta con una cúpula sobre el presbiterio de 32 metros y la altura de sus torres es de 42 metros. Es conocida de forma errónea como la Catedral, que en realidad se encuentra en la población de Ancud. Estar dentro de esta iglesia, es increíble, y te quedas maravillado de lo que han construido utilizando únicamente la madera. Te deja sin palabras..., es de una belleza única.

Y corriendo, con la boca abierta, nos fuimos hacia nuestro pueblo, queríamos llegar a tiempo para poder ver el interior de la Iglesia de Dalcahue, que el día anterior estaba cerrada a cal y canto, y nos habían dicho que últimamente se había inaugurado la iluminación interior y que era una maravilla poderla visitar.




Interior iluminado de la Iglesia de Dalcahue
Y llegamos cinco minutos antes de que nos la cerraran, y la pudimos visitar, es también otra maravilla de construcción en madera, y decorada con pintura imitando en las columnas el mármol. 

Su construcción data de finales de siglo XIX y se levantó en el enclave que anteriormente ocupaba una capilla de misioneros jesuitas.

La iglesia de Dalcahue, tiene 38,40 metros de largo y 17,10 metros de ancho, la altura de su nave central es 9,23 metros aproximadamente, mientras que sus naves laterales tienen una altura de 5,90 metros. La altura de la torre de la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores es de 26,50 metros. Su pórtico tiene nueve arcos, que son solamente decorativos, pies el verdadero sostén de la estructura son postes en un dintel. 

Su construcción data de la segunda mitad del siglo XIX y en una foto de Jermán Wiederhold de 1893, se ve que tenía un techo de cuatro aguas. El año 2013 se comenzaron trabajos de restauración que culminaron en septiembre del 2015 con la inauguración de su iluminación interior.

Y aquí acabo nuestro segundo día completo en la Isla Grande de Chiloé, nos dio para mucho y bello. Como siempre a descansar y cenar para prepararnos para el día siguiente que será el último que dedicaremos a la Isla de Chiloe.

Continuará...





sábado, 26 de enero de 2019

LA ISLA GRANDE DE CHILOÉ...

Ruta de las Islas de Chiloé

Era 20 de enero, y se cumplían este día los dos meses desde que llegué a Buenos Aires, para desplazarme posteriormente con Norberto a las Cataratas de Iguazú. 



El día anterior aprendimos varias cosas, una de ella es que las carreteras en Chile, se pagan como si de una Autopista de peaje fuera en España; y no todos los peajes son iguales pues de ida pagamos 600 PCL, o 0,80€ y a la vuelta nos cobraron 700 PCL, o 0,93€, que estas carreteras que son como una autovía, en ella hay paradas de bus que la gente usa para subir y bajar en ellas, y que por estas mismas autovías, por el arcén circulan con bicicleta; que la autovía a diferencia de como son en Europa, que están prácticamente valladas para que en ella no penetren animales, o personas, aquí esto no es así, y te puedes encontrar en medio, cualquier cosa, desde un perro a un vendedor de ollas y paellas en el peaje, y con toda seguridad, gentes que venden empanadas, agua fresquita, etc., etc., total que aquí se vive de otra manera, y esto nos demostraba que cuando estuvimos por la Patagonia, al sur de Chile, estábamos en la gloría. En las ciudades, esto ya cambia radicalmente.



Castillo San Miguel de Ahuy
Con nuestro coche de alquiler, salimos rápido hacia Puerto Pargua, previo peaje de autopista lógicamente, para cruzar a la Isla Grande de Chiloé, allí seguro que de nuevo recuperábamos la calma de lo salvaje. Entramos en la barcaza los penúltimos, y desembarcamos en Puerto Chacao, donde avistamos de nuevo lobos marinos descansando tranquilamente sobre las boyas flotantes del puerto. Una vez en la carretera, se habían acabado las autovías de peaje, nos dirigimos hacia Ancud, y de allí hicimos ruta hacía el Castillo de San Miguel de Ahuy. Este Castillo, fue el último reducto español antes de ser expulsados de Chile en el año 1826, la causa no fue otra que la independencia de Chile. Fue construido en madera de luma en el año 1777 por el ingeniero militar Manuel de Zorilla y Cano, bajo las ordenes del entonces gobernador Jose Antonio Carretón, fue refortificado en piedra Cancagua en 1818 a solicitud del nuevo gobernador Antonio de Quintanilla. Albergo hasta 250 hombres y tuvo una participación relevante en la resistencia realista siendo este el último bastión en caer en América del Sur. Lo declararon Monumento Nacional en 1991.

Vistas desde el Castillo de San Miguel 
Desde este sitio estratégicamente colocados, dominaban unas buenas vista, aquellos conquistadores.
Hoy desde aquí se ve un panorama al Pacifico con playas adyacentes que hacen que sea una parte perfecta para ir a descansar y bañarse en el mar.


Uno de los cañones del patio de armas

Recorrimos todo lo que quedaba de este Castillo, aunque poco había en pie, solo el polvorín, pues de edificación no había nada, y solo la plaza de armas con una colección de cañones de la época, y los fosos que estaban aun en pie.

Se acercaba la hora de comer, y hoy tocaba celebrar los dos meses de aventura, y los tres decidimos ir a comer, comida típica Chilota. Buscamos un restaurante donde pudiéramos degustar el Curanto al Hoyo.




El Curanto al Hoyo se presenta así



Encontramos en el camino, el pueblo de Quetalmahue, y en el restaurante del mismo nombre, degustamos este famoso plato que consta de: Mejillones, Almejas gigantes, Cerdo ahumado, un Muslo de Pollo, una Salchicha, y dos productos autóctonos, el Milcao y el Chapalele..., uno parece como si fuera pasta, y el otro es una masa de harina y tiene gusto a pan. Todo ello viene servido en un único recipiente, y se cocina enterrado en el suelo con fuego en el hoyo, y cubierto con hojas y cañas.

Una especialidad un tanto indígena, no?  lo acompañamos con unas cervezas artesanales que aquí en Chile están de moda, y mientras comíamos, nos iban acompañando el ágape con música en directo.



Recolectora de algas
Después de tan opípara comida, continuamos viaje hacía otra interesante parte de la isla, donde nos habían dicho que allí podríamos avistar pingüinos de nuevo. El lugar se llamaba Punihuil, pero las pingüineras eran un reclamo turístico de domingo, teníamos que embarcar y navegar a unas islas cercanas, pero nosotros optamos por pasear por la playa, y acercarnos hasta unas rocas que se veían al fondo. Aquí se podía circular con el coche por la fina arena compacta del lugar, y con el coche aparcado borde el agua, hacía allá nos dirigimos.

Al llegar vimos unas montañas de algas negras muy bien ordenadas, y de seguida salió de detrás de las rocas una señora con un saco a la espalda con más algas. Conversamos con ella, y nos explicó que este es su modus de vida. Que  las recoge y las vende a peso, y que tienen múltiples usos para productos de cosmética y cuidado del cuerpo. Que las tiene que dejar secar al sol, y que una vez secas pesan muy poco, las empaqueta un poco mojadas para que den en la báscula más peso y pueda ganar algo más, nos explicó ...las mojo con agua de mar, y así obtengo un poco más de dinerito..., "picaresca la hay en todos los lugares", ella no se esconde y nos lo contó alegremente.


Mirador de Dalcahue

En las cercanías donde estaba las señora recolectora de algas,  pudimos ver pingüinos sin necesidad de embarcarse y pagar por verlos, estaban allí, a la vista, solo había que desplazarse andando.  La tarde iba avanzando, y no teníamos aun decidido donde ir a dormir. 

Tomamos dirección a Castro, capital administrativa de la Isla Grande de Chiloé, pero descubrimos un pueblo llamado Dalcahue que tenía muy buena pinta. Encontramos un Mirador y nos encanto el lugar, con lo que buscamos alojamiento aquí. 




Nuestro alojamiento en Dalcahue
Desde el Mirador, descubrimos los primeros Palafitos, que son las construcciones sobre el mar, que están sustentadas por troncos debajo. 
Encontramos donde dormir, en La Costanera Hostel nos alojamos. Y tuvimos una suerte inmensa, pues nos atendió su propietaria, la Sra. Doris en persona, y nos contó la historia del viejo caserón donde estaba instalado su Hostel. El caserón tenía 125 años de antigüedad, y fue la mansión del fundador del pueblo, un tal Navarro, de apellido y español de origen. La casa conserva todo su encanto interior, y esta decorada y ambientada con los  muebles de la época.  Una belleza.




Nos instalamos, y salimos a conocer el pueblo, y contemplamos una nueva puesta de sol inolvidable. Además este día había eclipse de luna.

A su vez también, pudimos contemplar como la marea iba subiendo paulatinamente, y las barcas que se encontraban varadas en el suelo, empezaban a flotar sobre el agua que iba creciendo en altura.





En nuestro paseo, también descubrimos la primera Iglesia que forma parte de las Iglesias que han sido declaradas patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Son todas iglesias construidas en madera a partir del siglo XVII y que en un inicio fueron construidas por los evangelizadores españoles y reconstruidas o recuperadas en el siglo IXX, cuyas características artístico-arquitectónicas son únicas.

Como cada día, nos llego la hora de cenar y descansar, ya que al día siguiente queríamos continuar conociendo Chiloé.


Continuará...






viernes, 25 de enero de 2019

POR EL MAR PACIFICO RUMBO A PUERTO MONTT...



El Volcán Corcovado desde el Chaiten



Nos despedimos de Chaiten, y descubrimos que el Volcán Corcovado estaba a tocar. El día anterior estuvimos paseando por la costanera, por el pueblo, vimos todo lo que se podía ver, el Volcán Chaiten con sus fumarolas, pero el Volcán Corcovado, repasando las fotos del día anterior, estaba totalmente cubierto de nubes y no era posible verlo. Al dirigirnos hacía la sede Naviera Austral para presentarnos al embarque, lo descubrimos. Era impactante, estaba allí, y era espectacular. 

En la sede de Naviera Austral, nos presentamos media hora antes del embarque, ya que desde allí nos recogían en autobús y nos llevaban directamente a pie de barco. Puntualmente el barco salió y pudimos contemplar la costa de Chaiten desde el mar, y el Volcán Corcovado se veía en la lejanía y nos acompañó durante más de la mitad del trayecto.




A la izquierda el Volcán Michinmahuida, y a derecha el Chalten
El viaje por mar, era muy placentero, estuvimos navegando siempre viendo en nuestro lateral frontal derecho en el sentido de la navegación, o la Cordillera de los Andes, y en la parte frontal izquierda las islas archipiélago que hay al sur de la Isla Grande de Chiloé. 

El barco hacia una escala en el Puerto de Caleta Ayacara, allí descendieron pasajeros y subieron otros.

Los paisajes vistos desde el mar, eran impresionantes. La tranquilidad de la travesía nos permitía incluso poder hacer la siesta en las cómodas butacas que el barco llevaba. Durante la travesia contemplamos al paso, los volcanes Chalten, el Michinmahuida, el Calbuco, el Osorno, el Yate, el Apagado y después de cinco horas navegando, todavía se contemplaba el majestuoso Corcovado.


Puerto Montt desde el mar
Cuando faltaban diez minutos para las ocho horas de la tarde, estábamos entrando en el canal que hay entre Puerto Montt y la pequeña Isla de Maillén, donde se encuentra el puerto industrial y de pasajeros de la ciudad. Esta zona es conocida como Ángel Moo, y allí hay gran cantidad de restaurantes típicos y la Feria de Artesanía y Mercado de la ciudad.  Vi que algo había cambiado, ya no estaba viendo un pueblo como hasta ahora, y ya me di cuenta que estaba llegando de nuevo a la civilización urbanita. Era una ciudad en toda regla. Había autobuses de línea normales, que los llaman colectivos, son como los conocemos nosotros aquí. Los taxis-buses, esto no es conocido en Europa, y son taxis que hacen el recorrido siempre fijo de un lugar a otro, y que llevan un letrero en el techo que indica su recorrido, y las personas los pueden parar alzando la mano siempre que haya una plaza libre dentro del coche, y tienen un precio fijo por recorrido. Y taxis normales que funcionan con taxímetro, o pactando el precio del recorrido antes si sabes lo que se puede pagar de antemano, sino lo sabes, mejor pedir el taxímetro.

La hamburguesería sin alcohol... 
Desembarcamos en el puerto, y nos pusieron un autocar para trasladarnos a la terminal de pasajeros, lugar donde teníamos que recoger el equipaje. Salimos a la ciudad con todo nuestro equipaje, y no tuvimos más remedio que coger un taxi hasta el Hostel que teníamos contratado para los dos próximos días.  

Nos instalamos y nos fuimos a dar una vuelta buscando un restaurante para poder cenar tranquilamente. Encontramos una hamburguesería, y sorpresa, pedimos cerveza y nos dijeron que ellos no estaban autorizados a vender alcohol. Una novedad que acabamos de descubrir, y que nos explicaron que si están a menos de 50 metros de una escuela, no se les concede la licencia para la venta de alcohol. Se ve que Chile es diferente...




Puerto Varas, recuerda un pueblo alemán...
Al día siguiente, salimos a la caza de un coche de alquiler, pues queríamos aprovechar los cuatro próximos días para hacer visitas alrededor de Puerto Montt y desplazarnos a visitar la Isla Grande de Chiloé. Encontramos un coche a precio razonable y rápidamente este mismo día nos desplazamos  a hacer la vuelta completa al lago Llanquihue, con lo que salimos dirección a Puerto Varas. 

Puerto Varas es un pueblo turístico a borde del lago, solo entrar nos dimos de frente con el Mirador, y desde este se podía contemplar el Volcán Osorno. Recuerda un pueblo alemán, pues antaño este pueblo fue colonizado en el año 1842 por alemanes que se instalaron en esta zona, y lleva la impronta alemana. 




Los Saltos del río Petrohue
Desde Puerto Varas, y siguiendo la carretera 225-H, nos dirigimos a visitar los Saltos del Río Petrohue, que están dentro del Parque Natural Vicente Perez Rosales.  Es una zona volcánica que se ha formado y por donde discurre el río, creando caprichosos saltos de agua, que se pueden recorrer a través de puentes o pasarelas, y a través de senderos. Empleamos unas tres horas en visitarlo, y al salir del Parque, nos dirigimos a conocer el pueblo de Petrohue que se encuentra situado al lado del Lago de Todos los Santos. La zona es volcánica, y que está totalmente colgada de ceniza volcánica a causa de la última erupción en 2015 del Volcán Calbuco, que arrojo 200 millones de toneladas de ceniza y piedras, y allí es bien palpable. El pueblo, no existe, pues solo encontramos un Hotel Lunge de alto standig, y un museo de la zona. La ceniza esta presente y cubre gran parte del paisaje, es increíble las montañas que hay de ceniza a los lados de la carretera y del lago...




En la estación de esquí del Volcán Osorno
De allí, nos dirigimos a subir a la estación de esquí que hay en la falda del Volcán Osorno, para así poderlo contemplar de cerca. Llegamos demasiado tarde, faltaban diez minutos para las seis de la tarde, y los telesillas que te subían a lo más alto de la estación los cerraban a esta hora. Las vistas desde ahí arriba eran espectaculares, el volcán a tocar con las manos, y a nuestros pies la inmensidad de agua del Lago Llanquihue.  Una vez terminado el pequeño "paseo", continuamos para bajar de nuevo a la carretera circular para ir a comer/cenar/merendar a Puerto Octay, otro pueblo de ascendencia alemana, pues aquí aún hoy se conservan casas originales construidas por los colonos alemanes en 1845. Una de estas casas la pudimos visitar por su interior, era nuestro restaurante. Nos comimos una cazuela de marisco, y unas empanadas caseras acompañadas de cerveza artesanal que no se la salta cualquiera. Con la tripa llena nos toco terminar la vuelta.



El Volcán Osorno con la puesta de sol

Y llegamos a Frutillar, otro pueblo turístico, que tiene un puerto deportivo para barcas a vela. Desde el Parque que estaba frente al lago, tuve la suerte de poder ver la puesta del sol, y pude tomar la imagen del Volcán Osorno en color naranja.

Y ya nos dirigimos de nuevo hasta nuevo Hostel en Puerto Montt, para preparar los equipajes, descansar y preparar la salida al día siguiente hacía la Isla Grande de Chiloé. Os lo contaré en otra crónica de mi viaje próximamente...


Continuará...


jueves, 24 de enero de 2019

CHAITEN, LA REGIÓN DE LOS LAGOS Y SUS VOLCANES...



Las 06:00 horas esperando el bus para Chaiten


Finalmente el día 16 de enero, puntuales a la cita, 06:00 horas, aún oscuro y sin salir el sol, como un clavo de nuevo en la parada del autobús para irnos hacía el Chaiten.

Esta vez, si llego el bus, y nos montamos en él, teníamos un recorrido de más de cuatro horas por la Carretera Austral norte, y esperábamos llegar a destino sobre las once de la mañana. No habíamos reservado alojamiento, ya que dependiendo de la hora podíamos enlazar con otro autobús que nos llevaría a Puerto Montt, final de lo que se considera la Patagonia Chilena.





Brutal árbol en medio de la carretera
El día fue levantándose, salió el sol, se nublo y llovió y las vistas de la belleza del paisaje no dejaban de pasar a través de la ventanilla del bus, sea cual fuere el estado del tiempo. 

De repente, el bus efectúa una parada en seco en la carretera y el chófer con algunos pasajeros se apean del mismo, yo no entendía que estaba pasando, era aquello una parada facultativa?, noooo, era un inmenso árbol que estaba cruzado en mitad de la carretera, y que alguien anteriormente había cortado con una sierra mecánica, pero no lo suficientemente ancho para que pasara un camión o un bus. El chófer pidió ayuda a los hombres que estaban en el bus para que le dieran una mano a apartar un poco aquel obstáculo que impedía nuestro paso. Entre varios hicimos el espacio justo para que pudiera pasar el bus, y tuvimos que ayudar ha efectuar la maniobra al chófer, pues se había dejado el espacio muy justo para nuestro autobús. El camión que venía detrás, pensé yo, que no pasaba, pero visto lo visto, l se arreglaría, aquí cada uno se apaña. Le pregunte al chófer si aquello era habitual en este trayecto, y su respuesta fue: ..."son cosas de la naturaleza...", y de nuevo continuamos ruta. 


La traza del aluvión que arrasó Villa Santa Lucía.




Al rato, otra vez la carretera dejaba de ser asfaltada, y de nuevo vamos sobre ripio, que pasó? miré por la ventanilla del bus, y nos encontrábamos cruzando Villa Santa Lúcia, un pueblo que desapareció del mapa el pasado 16 de diciembre de 2017, llevándose también la Carretera Austral a causa del  brutal aluvión que organizó el deshielo de una parte del glaciar. La principal causa de este aluvión fue la gran cantidad de lluvia que cayo entre los días 15 y 16 de diciembre, que alcanzo más de 125 litros por metro cuadrado en solo 24 horas. 



La marca del desastre a día de hoy está presente
Esto hizo que una parte del Glaciar Michimahuida se desprendiera y arrasara a su paso todo lo que encontró en su camino. El desplazamiento fue de este a oeste. En este desastre natural, murieron 30 personas, que se encontraban en sus casas a las 08:30 horas, y que a día de hoy, todavía hay un desaparecido que no se ha encontrado. Se desconoce la cantidad de turistas que pudieron perecer en este desastre, ya que ellos no están registrados, pero según me dijeron gente de allí, era muy normal que chicos que recorren la Patagonia en bicicleta, usaran el camping y los alojamientos de este pueblo como punto de parada y descanso de su ruta. Había pasado mas de un año, y se veían claramente las marcas del desastre, aunque el pueblo no existía, ya se estaba de nuevo trabajando en otra parte para poder reconstruirlo de nuevo, y por eso, la Carretera Austral estaba provisionalmente en ripio.



Flamante puente colgante sobre el Lago Yelcho



Y dejamos atrás Villa Santa Lucía, o lo que quedaba de ella, y continuando por la carretera de nuevo asfaltada, llegamos al Lago Yelcho, que lo cruzamos por su flamante nuevo puente colgante que se construyo conjuntamente con la Carretera Austral.

El paisaje con sol en aquello momentos era realmente excepcional, yo estaba atónito de ver tanta y tanta belleza junta. 




El Chalten quedó sumergido en cenizas, aquí la muestra
Y finalmente después de más de cuatro horas largas, para recorrer los 180 Km de distancia que hay entre Puyuhuapi y el Chalten, llegamos a el Chalten Sur. Aquí nos esperaba otra sorpresa. Porqué el Chalten Sur?, que significaba? Pues nos informamos del porqué? El pueblo se había dividido en dos, y es que el 1 de mayo del 2008, ahora se cumplieron 10 años, el Volcán Chaiten entró en erupción, y el pueblo quedó bajo toneladas de ceniza, pero aquí a diferencia de Villa Santa Lucía, no hubieron desgracias personales, solo materiales ya que el pueblo fue evacuado a tiempo y en su totalidad. La gran cantidad de ceniza, tapono el Rio Blanco, y a su vez el volcán descongelo gran parte de las nieves perpetuas y glaciares que lo envuelven en su cráter, lo que hizo que el Rio Blanco, cambiara su cauce y fuera de nuevo a escaparse por lo que había sido su cauce natural anterior, llevándose con la riada el pueblo y dividiéndolo en dos, tal como se encuentra en la actualidad. El pueblo se ha recuperado de nuevo, pero mantiene una zona monumental museo de como quedo por aquellos tiempos.




Mi informador del desastre.
Como llegamos pasadas las once de la mañana, nos tuvimos que buscar la vida y encontrar alojamiento, y lo encontramos, a buen precio y con desayuno incluido de calidad. El hecho de no tener que marchar seguidamente nos permitió conocer a fondo el pueblo y pudimos visitar el museo del desastre, la cárcel, que en la actualidad esta abandonada y vacía lógicamente, la costanera o playa, el nuevo cauce del río y sus aledaños, hablar con gente del pueblo y escucharles explicar las vivencias de aquellos días, etc., etc. Para el  día siguiente compramos billete para desplazarnos hacía Puerto Montt, pero en lugar de ir en Bus, tardaba 13 horas en llegar, optamos por ir en barco. Nos costó más barato y el recorrido marítimo nos sería más agradable, y solo tardaba 9 horas, 3 menos que el bus. 


Volcán Chalten con sus fumarolas
En el Chaiten, pudimos ver con nuestros propios ojos, el primer volcán que expelía fumarolas, el Volcán Chaiten continúa activo a día de hoy, y cerca de el, se encuentra el impresionante Volcán Corcovado.

Así mismo al pasear por la costanera y su playa, contemplamos la gran cantidad de troncos secos que están dejados allá, y que perduran desde el día de la riada. Nos pudimos dar aquí también cuenta de la magnitud del desastre que ocurrió, aunque ha decir verdad, los lugareños te lo cuentan como una cosa normal, y parece ser que están acostumbrado a ello, pues te lo explican con una normalidad pasmosa y te dan todo tipo de detalles. En esta zona, hay infinidad de volcanes, no en vano Chile mas de 2.900 volcanes, de los cuales 80, según expertos, registran actividad. Además, el territorio nacional posee el 15% de todos los volcanes activos del mundo. Entre todos destaca el Volcán Villarica, que visitaremos más adelante, que con 64 erupciones a lo largo de su "activa" historia. 

Acabamos el día con una buena cena en nuestro Hostal El Quijote, departiendo amablemente con su propietario e hija, y preparándonos para la travesía marítima del próximo día, pero esto os le contaré en otro capitulo. En Puerto Montt se acaba la Patagonia, y empezará otra interesante parte del viaje.


Continuará...